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Acerca de la próstata

 

 

Hipertrofia (hiperplasia) prostática benigna. Próstata agrandada.

El hombre, pasado los 40 años, puede presentar un crecimiento de la próstata (Glándula pequeña irregular, de color rojizo, que tienen los hombres unida al cuello de la vejiga de la orina y a la uretra, y que segrega un líquido blanquecino y viscoso. Está por delante del recto.). Pero en muchos casos, este crecimiento prostático, trae como consecuencias: dificultad para orinar y tener un desempeño sexual poco satisfactorio.

Aunque parezca extraño, muchas veces, los hombres poco conocen de esta condición de la próstata, la cual afecta el funcionamiento de sus sistemas urinario y sexual; disminuyendo en forma considerable su calidad de vida.

Por fortuna, se trata también de un problema, que generalmente, no pone en riesgo la vida del paciente y que mejora notablemente con una terapia adecuada dirigida por un médico urólogo.

Este es un tema que atañe directamente al sexo masculino, pero que su pareja debe conocerlo por igual, porque en una relación de pareja, el problema debe ser compartido.

La próstata es una glándula reproductiva masculina que produce el líquido que transporta los espermatozoides durante la eyaculación. Dicha glándula rodea la uretra, el conducto a través del cual sale la orina de la vejiga.

Un aumento de tamaño de la próstata, le sucede a casi todos los hombres por encima de los 50 años de edad. A medida que la glándula crece, puede comprimir la uretra y ocasionar problemas urinarios obstructivos.

A este agrandamiento protático, se le llama hipertrofia o hiperplasia prostática benigna (HPB). No es un cáncer y no aumenta el riesgo de cáncer de próstata; a menos que existan antecedentes familiares de cáncer prostático.

No se conoce la causa real del agrandamiento de la próstata. Se cree que hay factores ligados al envejecimiento y a la acción que sobre la glándula protática ejerce la hormona masculina testosterona, producida por los testículos. Estudios revisados dicen que a los hombres a quienes se les extirpan los testículos a temprana edad, no desarrollan HPB. También, si los testículos se extirpan después de que el individuo desarrolla HPB, la próstata comienza a reducirse de tamaño.

Lo que si esta demostrado es que:

•La probabilidad de desarrollar agrandamiento de próstata se incrementa con la edad.

•La HPB es tan común que se ha dicho todos los hombres tendrán agrandamiento de próstata si viven lo suficiente.

•Un pequeño grado de agrandamiento de la próstata está presente en muchos hombres mayores de 40 años y en más del 90% de los hombres mayores de 80 años.

•No se han identificado factores de riesgo distintos al hecho de tener testículos que funcionan normalmente.

Entre los síntomas que puede producir la HPB podemos mencionar los siguientes:

•Dificultad para comenzar a orinar

•Flujo de orina débil

•Goteo postmiccional

•Hacer fuerza al orinar

•Urgencia urinaria fuerte y repentina

•Vaciado incompleto de la vejiga

•Necesidad de orinar 2 o más veces por noche

•Retención de orina (incapacidad total para orinar)

•Incontinencia

•Micción dolorosa u orina sanguinolenta (esto puede indicar una infección)

el paciente que presenta uno o mas de los síntomas antes mencionados, debe acudir inmediatamente al urólogo, el cual le realizará una historia clínica completa, solicitar al paciente que llene un formulario para evaluar la gravedad de los síntomas y su impacto sobre su vida diaria. Realizará un tacto rectal para palpar la glándula prostática e indicar los siguientes exámenes:

•Tasa del flujo urinario

•Examen de orina residual posterior al vaciado para ver qué tanta orina queda en la vejiga después de la micción

•Estudios del flujo de presión para medir la presión en la vejiga mientras se orina

•Análisis de orina para verificar la presencia de sangre o de infección

•Urocultivo para buscar indicios de infección

•Un examen de sangre de antígeno prostático específico (PSA) para detectar cáncer de próstata.

•Ecosonograma protático.

•Cistoscopia (de ser necesario)

El tratamiento apropiado para la HPB, se basa en la gravedad de los síntomas, en el grado en que afectan la vida diaria y en la presencia de cualquier otra afección. Las opciones de tratamiento incluyen: observación con vigilancia cuidadosa, cambios en el estilo de vida, medicamentos o cirugía.

En términos generales, el tratamiento medico, la observación y los cuidados personales son suficientes para sentirse mejor. Una persona que sufre de HPB, debe realizarse un examen anual para controlar el progreso de los síntomas y determinar si se necesitan cambios en el tratamiento.

¿Cuáles serian las medidas personales que debe tomar un paciente que sufra de HPB?

•Orinar cuando se presenta la necesidad.

•No ingerir alcohol y café, especialmente después de la cena.

•No ingerir cantidades excesivas de líquidos y distribuir su consumo durante el día; evitando ingerirlos dos horas antes de acostarse.

•No tome medicamentos de venta libre para la gripe que contengan descongestionantes o antihistamínicos, ya que estos fármacos pueden incrementar los síntomas de HPB.

•Mantenerse activos; realizando ejercicios regularmente.

•Trate en lo posible de reducir el estrés. éste, puede llevarlo a orinar más frecuentemente.

En cuanto a los medicamentos que actualmente se están utilizando para tratar la HPB; tenemos el Dutasteride, el cual bloque la total formación de la forma activa de la testosterona, llamada: “DihidroTestosterona”, disminuyendo así, los niveles de esta hormona. Este efecto, reduce el tamaño de la glándula prostática, aumenta el flujo de orina y disminuye los síntomas de la HPB.

En cuanto a la necesidad de un tratamiento quirúrgico para la HPB; se puede aplicar si el paciente presenta:

Incontinencia urinaria, sangre en la orina, retención de orina, infecciones urinarias frecuentes, cálculos renales o insuficiencia renal.

La mayoría de los hombres que se someten a esta cirugía presentan mejoría en las tasas de flujo urinario y en los síntomas.

Actualmente existe la posibilidad de tratar la HPB con la vaporización Fotoselectiva de la próstata; uno de los métodos más nuevos en tecnologías láser. Es un procedimiento que le permite al paciente regresar a su casa el mismo día. Sin embargo, no existe información a largo plazo sobre este procedimiento.

Finalmente, recomendamos que se debe consultar al Urólogo cuando:

•Orine menos orina de lo normal.

•Presente fiebre o escalofríos.

•Presente dolor en un costado, en la espalda o en el abdomen

•Presente sangre o pus en la orina.

•Si la vejiga no se siente completamente vacía después de orinar.

Después de los 50 años, más de la mitad de los varones tienen HPB y a los 80 años, alrededor de 8 de cada 10 hombres presentan este trastorno.

Así como las mujeres ya tienen una educación sobre su salud en cuanto a asistir periódicamente al chequeo ginecológico y de sus mamas; el varón también debe estar consciente de su próstata: informarse, dejar la apatía pero sobre todo, dejar los tabúes que generan miedo o aversión a los exámenes físicos que realiza el Urólogo.

 

Prostatitis

¿Qué es la prostatitis?

Prostatitis es uno de los diversos trastornos benignos (no cancerosos) inflamatorios de la glándula prostática. La prostatitis aguda se desarrolla en forma repentina y presenta síntomas intensos y severos. La prostatitis crónica se desarrolla gradualmente, suele ser recurrente y la infección se extiende durante largos períodos de tiempo. La prostatitis crónica suele ser difícil de tratar.

¿A quiénes afecta la prostatitis?

Según el Instituto Nacional de la Diabetes y de las Enfermedades Digestivas y del Riñón (National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, NIDDK), organismo que integra los Institutos Nacionales de la Salud (National Institutes of Health, NIH) la prostatitis es la causa de aproximadamente el 25 por ciento de las consultas médicas de los hombres jóvenes y de edad mediana con problemas relacionados con los sistemas genitales y urinarios. La prostatitis es el problema más común de la próstata que se presenta en hombres de menos de 50 años de edad. Algunas estadísticas indican que al menos la mitad de todos los hombres, en cierto momento de sus vidas, desarrollarán síntomas de prostatitis.

La prostatitis y demás problemas prostáticos suelen ser tratados por un urólogo, médico que se especializa en el tratamiento de trastornos relacionados con el tracto urinario en ambos sexos y trastornos relacionados con el tracto urinario del sistema reproductivo masculino.

¿Cuáles son los diferentes tipos de prostatitis?

El Centro de Distribución Nacional de Información de las Enfermedades Urológicas y del Riñón (National Kidney and Urologic Diseases Information Clearinghouse), un servicio de los NIDDK, clasifica a la prostatitis en las siguientes categorías:

  • prostatitis bacteriana aguda
    A pesar de ser el tipo de prostatitis menos común, la prostatitis bacteriana aguda se presenta en hombres de cualquier edad, se inicia de manera repentina y presenta síntomas severos. Es importante iniciar el tratamiento de inmediato ya que el trastorno se diagnostica fácilmente. Los hombres pueden tener dificultad para orinar y sentir un dolor muy intenso al hacerlo. Otros síntomas de la prostatitis bacteriana aguda incluyen fiebre, escalofríos, dolor en la región inferior de la espalda, dolor en la zona genital (entre las piernas), frecuencia urinaria, ardor al orinar y/o urgencia de orinar durante la noche, junto con dolores y malestar en todo el cuerpo.
  • prostatitis bacteriana crónica
    A pesar de ser un trastorno bastante raro, la prostatitis bacteriana crónica es una infección recurrente de la glándula prostática difícil de tratar. Los síntomas de la infección suelen ser similares a los síntomas de la prostatitis bacteriana aguda, pero menos intensos. Sin embargo, los síntomas de la prostatitis bacteriana crónica generalmente se extienden durante un tiempo más prolongado y no presentan fiebre, al contrario de lo que sucede en caso de una infección aguda.
  • prostatitis crónica (también denominada síndrome del dolor pélvico crónico)
    La prostatitis crónica o síndrome de dolor pélvico crónico es probablemente la forma de prostatitis más confusa, pero la forma más común de la enfermedad. Los síntomas pueden aparecer y desaparecer sin ningún indicio. La infección se puede considerar inflamatoria, en la que la orina, el semen y las demás secreciones no contienen un organismo infectado conocido, pero sí contienen células que combaten las infecciones; o bien, la infección se puede considerar no inflamatoria, en la que no se manifiestan inflamación ni células que combaten las infecciones.
  • prostatitis inflamatoria asintomática
    La prostatitis inflamatoria asintomática se puede diagnosticar cuando se detectan células que combaten la infección, pero no se presentan síntomas comunes de la prostatitis, tales como dificultad al orinar, fiebre, y dolor en la región inferior de la espalda y la pelvis. El diagnóstico de la prostatitis inflamatoria asintomática se realiza generalmente durante un examen para detectar otros trastornos, tales como la infertilidad o el cáncer de próstata.

¿Cuáles son las causas de la prostatitis?

La prostatitis es una infección que se suele desarrollar a partir del ingreso de una bacteria a los conductos prostáticos desde el recto y, o como resultado del retroceso de la orina infectada.

La prostatitis no es una enfermedad contagiosa y no se considera una enfermedad de transmisión sexual. Sin embargo, puede estar ocasionada por diversas enfermedades de transmisión sexual.

¿Quiénes corren riesgo de padecer prostatitis?

Aunque todos los hombres pueden desarrollar prostatitis a cualquier edad, ciertos trastornos suponen un riesgo mayor de desarrollar esta enfermedad, entre los que se incluyen:

  • infección reciente en la vejiga, el tracto urinario o en cualquier otra parte del cuerpo
  • lesión o traumatismo del perineo (zona entre el escroto y el ano)
  • anomalía en el tracto urinario
  • próstata agrandada
  • relaciones sexuales anales
  • procedimiento reciente que implique la inserción de un catéter urinario o cistoscopio

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis?

A continuación se enumeran los síntomas generales más comunes de la prostatitis. Sin embargo, cada persona puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • frecuencia y, o urgencia urinaria
  • ardor o sensación punzante al orinar
  • dolor al orinar
  • volumen de flujo de orina reducido
  • dolor y, o presión en el recto
  • fiebre y escalofríos (suelen manifestarse sólo con una infección aguda)
  • dolor en la región inferior de la espalda y, o la pelvis
  • segregación de flujo a través de la uretra al evacuar
  • disfunción sexual y, o pérdida de la libido (deseo sexual)
  • sensación pulsante en el recto y, o la zona genital

Los síntomas de la prostatitis pueden parecerse a los de otros trastornos o problemas médicos. Consulte siempre a su médico para obtener un diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica la prostatitis?

El tratamiento más eficaz para la prostatitis depende fundamentalmente de un diagnóstico preciso. Además del examen físico y la historia médica completa, los procedimientos para diagnosticar la prostatitis pueden incluir los siguientes:

  • cultivo de orina, incluyendo recolección de muestra de orina de triple micción (También llamado método de recolección de orina de tres frascos.) - este procedimiento, que se suele utilizar junto con el masaje de próstata, consiste en recolectar y evaluar el líquido prostático y la orina con la finalidad de detectar la presencia de glóbulos blancos y bacterias.
  • examen rectal digital (su sigla en inglés es DRE) - procedimiento en el cual el médico introduce en el recto un dedo enguantado para examinar el recto y la glándula prostática con el fin de detectar señales de cáncer.
  • cultivo de semen
  • masaje prostático (También llamado masaje.) - procedimiento mediante el cual se recolecta líquido prostático para ser examinado. A través de este procedimiento, que se suele realizar durante un examen rectal digital (DRE), el médico "masajea" la glándula prostática con la finalidad de drenar líquido a la uretra. Luego, se realiza el examen microscópico del líquido para detectar la presencia de inflamación y, o infección.
  • cistoscopia (También llamada cistouretroscopia.) - examen en el cual un tubo flexible con un dispositivo visualizador se introduce a través de la uretra para examinar la vejiga y el tracto urinario e investigar anomalías estructurales u obstrucciones, como los tumores o cálculos.

Tratamiento de la prostatitis:

El tratamiento específico para la prostatitis será determinado por su médico de acuerdo con:

  • su edad, su estado general de salud y sus antecedentes médicos
  • la gravedad de la enfermedad
  • su tolerancia a determinados medicamentos, procedimientos o terapias
  • sus expectativas para la evolución de la enfermedad
  • su opinión o preferencia

Según la Fundación Estadounidense para Enfermedades Urológicas (American Foundation for Urologic Disease) el tratamiento puede incluir:

  • prostatitis bacteriana aguda
    El tratamiento de la prostatitis bacteriana aguda suele consistir en la administración de medicación antimicrobiana durante varios días, hasta dos semanas. El tratamiento suele ser eficaz para este tipo de infección prostática, pero para ello se debe tomar la medicación completa para prevenir el desarrollo de una bacteria resistente al antibiótico aun cuando no se presenten síntomas. Los analgésicos (medicamentos que calman el olor) también se pueden recetar según sea necesario y se les puede recomendar a los pacientes que beban una mayor cantidad de líquido. En los casos más severos puede ser necesaria la hospitalización.
  • prostatitis bacteriana crónica
    El tratamiento de la prostatitis bacteriana crónica generalmente consiste en la administración de medicamentos antimicrobianos durante cuatro a doce semanas. Este tipo de prostatitis es difícil de tratar y puede ser recurrente. Si la infección no responde a la medicación antimicrobiana, es posible que se recete medicación antimicrobiana en bajas dosis durante un período de tiempo prolongado.
    Quizá sea necesario recurrir a la cirugía.

Siempre consulte a su médico para obtener más información sobre el tratamiento de la prostatitis.

Generalidades del cáncer de próstata

El cáncer de próstata es la forma de cáncer más común en los hombres de los Estados Unidos; es más prevalente entre hombres de más de 65 años de edad, y bastante común en los hombre de 50-64 años. Sin embargo, puede ocurrir en hombres de menos de 50 años de edad. El diagnóstico de cáncer de próstata en hombres en los Estados Unidos ha aumentado significativamente entre 1988 y 1992 debido al uso de un examen de sangre llamado antígeno prostático específico (PSA, prostate-specific antigen). Más recientemente, los hombres de menos de 65 años de edad han tenido una mayor incidencia de esta enfermedad.

Generalidades de las opciones de tratamiento

Hay varias opciones para tratar un cáncer que está confinado a la próstata y no se ha diseminado afuera de este órgano. Cada opción se debe considerar con cuidado, tomando en cuenta las ventajas y desventajas según la edad, salud general y preferencias personales de cada enfermo.

Algunas opciones estándar son:

  • Cirugía (prostatectomía radical) - Se hace una incisión en la parte inferior del abdomen o a través del periné (entre el ano y el escroto), y se saca la próstata. Cuando el tumor entero no se puede quitar (cirugía incompleta), se puede dar radioterapia después. Los posibles efectos secundarios de la cirugía son incontinencia (incapacidad de controlar la micción) e impotencia (incapacidad de lograr la erección).
  • Radioterapia (radioterapia de haz externo) - Durante varias semanas se expone el área afectada a pequeñas dosis de ondas de energía enfocadas; estas ondas impiden que las células peligrosas crezcan y se multipliquen. El tratamiento es indoloro, pero algunos hombres sufren diarrea, síntomas urinarios y sequedad de la piel. Para ver más detalles consulte la página de Radioterapia de haz externo.
  • Observar y esperar - Observación cuidadosa y controles médicos sin tratamiento.

En los últimos 10 a 15 años han aparecido nuevas y modernas opciones que eliminan o reducen los desagradables efectos secundarios que a veces ocurren con los tratamientos estándar. Algunas de estas opciones son:

  • Prostatectomía radical con preservación de la inervación - Procedimiento quirúrgico con el que se quita la próstata sin cortar los nervios a su alrededor que transmiten señales entre el cerebro y el pene para permitir un funcionamiento sexual normal. Con este procedimiento, un cirujano hábil y experimentado puede conservar la función sexual en el 50 al 90 por ciento de los pacientes.
  • Radioterapia conformacional - Tecnología avanzada para adaptar la radioterapia a las estructuras anatómicas de cada paciente. Con la ayuda de imágenes tridimensionales computarizadas de la próstata, la vejiga, el recto y el pene, es posible orientar el haz de radiación exactamente ("conformarlo") al área afectada. De esta forma llega menos radiación a los tejidos normales circundantes. Actualmente hay dos niveles de radioterapia conformacional: radioterapia conformacional tridimensional, y radioterapia de intensidad modulada (IMRT). Ambas modalidades permiten dar mayores dosis al tumor y proteger los órganos normales circundantes. La IMRT se considera la más conformacional de las dos opciones, pero no es necesaria o adecuada para todos los pacientes. Para ver más detalles consulte la página de Radioterapia de intensidad modulada.
  • Radioterapia de haz de protones - Tipo de radioterapia conformacional que bombardea el tejido afectado con protones en vez de rayos X. (Los protones son parte de los átomos y tienen carga positiva.) Actualmente, hay muy pocos centros en los Estados Unidos que cuentan con el tipo de rayo necesario para dar radioterapia de haz de protones. No se han hecho comparaciones directas entre la eficacia de la radioterapia tridimensional o la IMRT respecto a la eficacia de la radioterapia de haz de protones.
  • Crioterapia - Uso de temperaturas extremadamente bajas (–190°C) para congelar y destruir las células cancerosas. Algunos médicos experimentados han tenido buenos resultados y pocas complicaciones con la crioterapia, pero otros no. Por ahora, este tratamiento debe considerarse experimental para el cáncer de próstata hasta que se haya dado un seguimiento más largo a los pacientes tratados con este método. La técnica fue creada como alternativa a la cirugía para los enfermos con cáncer de próstata recurrente después de radioterapia. Para ver más detalles consulte la página de Crioterapia.
  • Radioterapia con implantación de semillas - También llamada "braquiterapia"; consiste en aplicar la radiación exactamente donde está el cáncer por medio de pequeñas semillas radiactivas (del tamaño de un grano de arroz) que se implantan en la próstata, donde la radiación mata las células cancerosas. Debido a que las semillas están tan cerca de las células cancerosas, éstas quedan inundadas de radiación, pero el recto, la vejiga, el pene y los otros tejidos circundantes reciben menos radiación.

    Otras técnicas de radioterapia hacen penetrar la radiación desde afuera del cuerpo hacia adentro. La radiación debe primero atravesar el tejido normal antes de llegar a la próstata, que se está profunda. Con la braquiterapia, la radiación llega primero a la próstata, y sólo después a los tejidos normales. La técnica de implantación se ha usado por décadas, pero los avances recientes en tecnología de imágenes la ha hecho mucho más eficaz. Con el uso del ultrasonido para ver mejor la próstata, los médicos pueden colocar cada semilla más cuidadosamente y controlar mejor el efecto en los tejidos circundantes. Algunas instituciones tienen resultados de largo plazo de hasta 10 a 12 años. Estos resultados muestran que la implantación radiactiva guiada por ultrasonido hecha por médicos muy experimentados es sumamente eficaz para controlar el cáncer de próstata, y tiene esencialmente el mismo resultado que la cirugía o la radioterapia de haz externo en pacientes debidamente seleccionados con cáncer de próstata de bajo riesgo. Para ver más detalles consulte la página de Radioterapia de braquiterapia.
  • Braquiterapia de alta tasa de dosis (HDR, High Dose Rate) - Esta técnica fue creada para complementar la dosis de radiación administrada como radioterapia de haz externo para pacientes con cáncer de próstata de alto riesgo. En manos hábiles, es un régimen eficaz para ese tipo de cáncer. Los pacientes reciben varias semanas de radioterapia de haz externo estándar, y luego una a tres sesiones de HDR. Estas sesiones requieren anestesia y la colocación de varias agujas en la próstata. El paciente se conecta a la máquina de HDR, donde una fuente radiactiva se mueve por cada aguja para suministrar la radiación. Este tipo de braquiterapia no deja radiación permanente en el paciente.

    El uso de esta técnica sola (es decir, sin radioterapia de haz externo) para pacientes de bajo riesgo todavía está en etapa experimental..

Cómo elegir la mejor opción

Además de hablar con su familia y amigos, debe recibir el consejo de un equipo de médicos. Para el momento del diagnóstico, usted ya habrá conocido a dos de los tres o cuatro médicos que planificarán el tratamiento del cáncer: su médico de atención primaria (internista o médico de familia) y el urólogo, que probablemente tomó la biopsia. (En algunos casos el radiólogo toma la biopsia.) Si usted tiene un cáncer en etapas tempranas o moderadamente avanzadas y no hay evidencia de diseminación a otros órganos (no hay metástasis), debe hablar con un médico más: un radioncólogo. Las dos principales opciones de tratamiento son la cirugía (realizada por el urólogo) y la radioterapia (realizada por el radioncólogo).

Si el cáncer está avanzado y necesita quimioterapia, deberá consultar con un oncólogo, quien administra este tratamiento. Las hormonas, que muchas veces se usan para tratar el cáncer de próstata, las puede administrar el internista, el urólogo, el radioncólogo, o el oncólogo.

Necesidad de radioterapia después de la cirugía

Si la cirugía fue incompleta (o sea, queda un poco de cáncer), la radioterapia adicional dentro de tres a seis meses puede prevenir la recidiva en muchos hombres. Hable de esta opción con su equipo médico.

Eficacia de la radioterapia moderna para tratar el cáncer de próstata

Con la tecnología moderna, la radioterapia puede:

    • dar radiación directamente a la próstata más que a los tejidos circundantes
    • ayudar a los médicos a usar rayos X para ver la próstata y los tejidos circundantes en tres dimensiones para adaptar los haces de radiación de forma precisa a las necesidades individuales de cada paciente
    • calcular qué dosis de radiación reciben el recto, la vejiga, las caderas y el pene durante el curso de radioterapia de la próstata

administrar una dosis de radiación con menos peligro que hace cinco años, lo que aumenta la probabilidad de cura.

Qué sucede durante la radioterapia

La radiación es un tipo especial de energía transportada por ondas o un flujo de partículas. La radiación a dosis alta (como la que se usa para las radiografías) puede destruir células anormales que causan cáncer y otras enfermedades.

Posibles efectos secundarios de la radioterapia

A medida que avanza la radioterapia, los pacientes pueden sentir cansancio. Es importante descansar, pero los médicos recomiendan que los pacientes se mantengan tan activos como sea posible. Los pacientes podrían tener diarrea o micción frecuente y dolorosa. Además, cuando los pacientes reciben radioterapia, es común la sequedad de la piel del área tratada. Es poco común que haya enrojecimiento o dolor. La radioterapia puede causar pérdida del vello en la pelvis; esto puede ser temporal o permanente, según la cantidad de radiación usada.

La radioterapia (sea externa o con implantación de semillas) causa impotencia en algunos hombres. La tasa de impotencia es similar a la de los pacientes a quienes se les hace prostatectomía con preservación de la inervación. Ambos tipos de radiación tienen un pequeño riesgo de problemas en la vejiga o el recto. Si este es el caso, ocurre en general uno a tres años después de la radioterapia.

Seguimiento

Por lo general los pacientes deben volver a ver al radioncólogo unas dos a cuatro semanas después de la última sesión de radioterapia. El principal propósito de esta cita posterior al tratamiento es determinar si han cedido los efectos secundarios (como la diarrea o los síntomas urinarios). En más del 90 por ciento de los pacientes, estos síntomas desaparecen en dos semanas. El médico le revisará la piel y le dirá que use una loción humectante para la piel seca. Se le tomará sangre para medir el antígeno prostático específico (PSA), una proteína que se encuentra en el semen; si el nivel de PSA está elevado, puede indicar que hay cáncer de próstata. Se hará un tacto rectal para palpar la próstata, si no tiene demasiado dolor en el recto.

Según el nivel de PSA y el estadio del cáncer, es posible que se usen hormonas además de la radioterapia para ayudar a controlar el cáncer.

El radioncólogo no puede contestar inmediatamente preguntas como "¿cómo estoy?, ¿se eliminó el cáncer totalmente?, o ¿estoy curado?" La respuesta a la radioterapia puede llevar meses en manifestarse. El cuerpo debe deshacerse gradualmente de las células cancerosas muertas. Algunas células cancerosas, aunque estén técnicamente muertas (es decir, no se pueden multiplicar), pueden seguir funcionando un tiempo antes de morir.

 

Alimentos para la próstata

Vegetales para la próstata

Los problemas de la próstata son tremendamente comunes cuando las personas de sexo masculino llegan a determinada edad. Afortunadamente, existen una gran cantidad de vegetales anticancerígenos, que son ideales para la prevención de algo que puede tornarse muy peligroso una vez desarrollado.

La próstata, ese pequeño órgano que todos los hombres tienen y que tantos problemas suele traer a determinada edad, puede ayudar el consumo de alimentos y otros remedios naturales. Es decir, el consumo abundante, adecuado y sostenido de determinados productos, puede llegar a ser decisivo para evitar la aparición de cáncer.

Entre los vegetales más importantes para la prevención de problemas prostáticos, se encuentra la soja. En Asia, donde es muy común el consumo de soja, los índices de cáncer de próstata son mucho más bajos. Es que este alimento tiene una importante concentración de isoflavonas y lignanos, dos componentes capaces de reducir la cantidad de hormonas y deshabilitar ciertos problemas de la próstata.

También otras leguminosas, como los brotes de alfalfa, o los mismos de soja, son muy buenos para la próstata. Asimismo el germen de trigo, el tomate, la calabaza y toda la familia de las coles son indicadas para la próstata.

Ya sabes, empezar a consumir ese tipo de vegetales con mayor asiduidad puede traerte importantes beneficios para tu salud.
¿Qué esperas?


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Notas de salud

                     Sección 22

  En esta sección te presentamos la siguiente nota:

Acerca de la próstata

                     Nota

Te presentamos en esta sección algunas notas de salud que hemos recogido de aquí y de allá. Esperamos las encuentres interesantes. 

En ningún caso la información ofrecida en este sitio sustituye a la consulta médica.

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