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Chistes de doctores

El sr. Soto fue a la consulta del doctor a recoger los resultados de los análisis de su mujer, y la recepcionista le dice:

"Lo siento muchísimo, sr. soto, pero hemos cometido un lamentable error y tenemos un grave problema. Cuando enviamos las muestras de su mujer al laboratorio para proceder a los análisis se enviaron junto a las muestras de otra señora, con el mismo apellido de la suya, de tal manera que ahora no estamos seguros de cuales son los resultados de su mujer. Estamos desolados."

"¿Pero qué quiere usted decirme?"

"¿Bien, escuche, una señora dio positivo en el test de alzheimer y la otra dio positivo en el test de sida, pero no sabemos cual de ellas es su mujer..."

"¡Es terrible! ¿y qué se supone que haga yo ahora?"

"Abandone a su mujer en medio de la ciudad y si ella consigue volver a la casa, entonces... ¡ni se le ocurra tocarla!"

El médico le dice al paciente:
Mire Rodríguez, tengo que decirle una mala noticia.
¿Qué pasó, doctor?
Al operarlo hemos dejado, sin querer, una pinza dentro de su abdomen. Tenemos que volver a operarlo.
Rodríguez muy sorprendido, le contesta:
¡Pero doctor! ¿Por qué no se compra otra?

Llega una señora con su niño bien pálido, con la lengua quemada, la clavícula desprendida y le dice al doctor:
Doctor, el medicamento que usted le mandó al niño, ya se lo tomó completo y aparte de que no se le ha quitado el catarro mire como está, y yo he hecho todo como lo indica el frasco:
Mantener lejos del alcance de los niños, como yo tengo 3 niños más, pues elegí de meterlo en la parte superior del closet donde se guardan las maletas.
Mantener en un lugar seco y oscuro, y diluir 20 gotas en una cuchara grande con agua hervida: Inmediatamente que el agua rompe el hervor, pues yo le echo las gotas y se las doy después de zarandear al niño fuertemente porque el frasco dice: Agítese bien antes de usarse, y ve doctor que yo he hecho las cosas al pie de la letra.

Un señor va en su carro remolcado por unos caballos, de pronto a media carretera tuvo un accidente y chocó, cuando llegó la ambulancia, el señor gravemente herido preguntó:
¿Qué les pasó a mis caballos?
El doctor le respondió:
Los dos se rompieron las patas y los tuvimos que sacrificar porque se quejaban y sufrían mucho, pero dígame usted, ¿Qué tiene? ¿Está herido?
A lo que le respondió:
No, yo nada, estoy bien.

Estaba un grupo de cirujanos reconocidos hablando y comentando de las diferentes cirugías que han realizado. Uno de ellos dijo:
La verdad es que no hay nadie más fácil de operar que los bibliotecarios.
¿Por qué?, preguntó el resto.
Porque cuando uno los abre se encuentra todas las cosas ordenadas en forma alfabética.
Otro de ellos comentó.
No es cierto, no hay nadie más fácil de operar que un contador.
¿Por qué?, preguntó el resto.
Porque cuando uno los abre se encuentra todas las cosas ordenadas numéricamente.
Otro de ellos comentó.
No es cierto, no hay nadie más fácil de operar que un mecánico automotriz.
¿Por qué?, preguntó el resto.
Porque cuando uno los opera y le sobran piezas, ellos entienden y no se enojan.

Está la señora en la sala de espera muy nerviosa. Después de una hora sale el médico y ella le pregunta:
Doctor, ¿Se salvó mi esposo?
El doctor responde con cara de asombro:
¿Pues que no era autopsia?

Dos psicólogos se encuentran a las diez de la noche luego de una ardua jornada de trabajo, en el ascensor del edificio. Uno de ellos va todo deshecho, cansado, agotado, el otro, impecable, lleno de buen humor, sonriente y relajado.
Oye, no me lo creo de verte así, ¿Cómo haces para estar en esta forma luego de 14 horas de consulta con los pacientes?
Y le contesta el otro asombrado:
¡No me digas que tú los escuchas!

La esposa visita al esposo enfermo en el hospital y lo nota preocupado;
¿Qué te pasa, te veo preocupado?
Es que me van a operar y la enfermera se la pasó diciendo toda la noche "no se preocupe, nada malo va a pasar, siempre hay una primera vez, las cosas malas que le han pasado antes no se repetirán en ésta cirugía".
Bueno, deberías agradecerle que se pasó la noche consolándote.
Es que se lo estaba diciendo al médico que me va a operar.

El doctor llega a ver al paciente, que se revuelve en la cama víctima de una elevada fiebre diciendo:
¡Ay, esposa mía, mi bella esposa, hermosa mujer, guapa compañera, tan linda, tan bonita!
El médico se vuelve hacia la señora y le pregunta:
Dígame usted, ¿Cuánto tiempo tiene el enfermo de estar delirando?

Era un señor que le tenían que hacer una operación del corazón, y lo llevan al hospital lo duermen y empiezan hacer la operación. Después de la operación el señor se levanta y nomás ve a un hombre de blanco y le pregunta:
Oiga doctor, ¿Cómo salí de la operación?
Y contesta:
Uno, yo no soy doctor soy San Pedro y dos, no está saliendo va entrando.

Doctor, en cuanto me duermo, empiezo a roncar.
¿Son fuertes sus ronquidos?
¡Sí!, mucho.
¿Y le molestan a su esposa?
No estoy casado.
¿Así que duerme solo?, entonces no creo que eso sea un problema.
¿Que no es un problema? ¡Me han despedido de cinco empleos a causa de ello!

Fíjate que una vez me quemé en la cara, pero el médico me hizo un injerto con piel de mi propio cuerpo, y no se me nota nada.
¿Y de qué parte tomaron la piel para el injerto?
No lo sé, lo único que puedo decirles es que cada vez que estoy cansado, la cara se me quiere sentar.

En la sala de espera del médico, dos pacientes conversan y uno le dice al otro:
¡Sabes que hace un mes me operaron del apéndice, y el médico se equivocó, me dejó una esponja adentro!
¿Una esponja?, dice el otro, ¿Y te duele mucho?
¡No!, contesta el primero.
¡Pero me da una sed...!

Una señora muy resfriada va al hospital a ver a su esposo. Cuando ve al doctor le pregunta:
¿Doctor, cómo está mi esposo? ¿Puedo entrar a verlo?
No le conviene entrar así resfriada, hace demasiado frío en la morgue.

Un señor decide ir a un especialista en ojos. El señor llega, pasa y comienza la revisión. El médico le dice:
Quiero que mire ese cartel y me diga que letra es.
El señor le dice:
Es la "a".
El médico le dice:
Mire bien, y le vuelve a preguntar.
El señor le dice:
Es la "a".
Por favor, le dice el médico, le dije que se fijara bien.
El señor le dice:
Doctor, ya le dije dos veces que es la letra "a".
El médico se acerca al cartel y dice:
¡Caramba!, es verdad, sí era la "a".

Están unos médicos en plena junta y dice uno:
En definitiva a ese paciente hay que operarlo.
A lo que el colega pregunta:
¿Y por qué? ¿Qué tiene?
A lo que el primero contesta?
Dinero.

Va un tipo llamado Pepe a una clínica, donde el médico es conocido suyo. Entonces el médico lo examina. Al rato, Pepe le pregunta:
¿Cómo estoy?
Pues, que tienes el mismo problema de una iglesia abandonada.
¿Qué quieres decir?
¡Que no tienes cura!

¿En qué se parece el número 111 al médico?
En que empieza con uno sigue, sigue con uno y acaba con uno.

Un hombre le pregunta al doctor después de una cirugía en el ojo:
Doctor, ¿Usted cree que pueda perder mi ojo?
Y el doctor responde:
Ahh yo no sé, eso depende enteramente de usted, yo se lo puse en esa bolsita, así que usted verá.

Un enfermo llega al psicólogo:
Doctor, tengo complejo de superioridad.
A ver amigo, siéntese, aquí lo vamos ayudar.
¡Que me vas ayudar tú, doctorcillo de pueblo!

Está un viejito ya muy ancianito con el doctor, entonces le pregunta:
Oiga doctorcito, qué dice usted que tengo, ¿Canciones de protesta?
Y el doctor le responde:
No señor, ¡Cáncer de próstata!


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Humor Sano

                     Sección 33

  Te presentamos en esta sección  varios chistes que a nuestro juicio son sanos y que te harán pasar un momento agradable.

  Muchos son lo que han encontrado el relajamiento que buscaban a través del buen humor.

  Siempre es saludable reírse, a veces, incluso, de los temas más serios. La Real Academia Española define la palabra chiste como "dicho u ocurrencia aguda y graciosa" y también como "dicho o historieta muy breve que contiene un juego verbal o conceptual capaz de mover a risa."

  El gran  pensador Scribner escribió: "No se puede rechazar la risa, cuando llega,  se sienta en tu sillón favorito y se queda ahí todo el tiempo que quiera."

                     Nota

Si tienes un chiste sano, envíalo a través del correo electrónico y con gusto lo publicaremos.

Ningún chiste que haga alusión de una manera  irreverente de la Persona de nuestro Dios será aceptado. 

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