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Diccionario Teológico

Sacramento. Un sacramento es una señal tangible, una manifestación visible, de una realidad invisible. El pan y el vino de la Eucaristía o Cena del Señor son manifestaciones visibles del Pacto prometido por nuestro Señor: "De igual manera, después de haber cenado, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama" (Luc. 22:20). En el A.T., Dios empleó signos visibles juntamente con Su palabra hablada. Estos signos visibles estaban destinados a los creyentes y tenían significación espiritual (1 Cor 10: 1-6). Entre los sacramentos del A.T. se hallan la circuncisión y la Pascua, que a veces se presentan como la contrapartida o tipo del bautismo (Col. 2:22-12) y de la Cena del Señor (1 Cor. 5:7).

Salvación. La salvación (griego soteria) es la liberación del pecado. Cuando alguien recurre a Dios y busca el perdón en Jesús, sus pecados le son quitados. Es limpiado; su relación con Dios es restaurada, y es hecho una nueva criatura (2 Cor. 5:17). Todo esto es obra de Dios, no del hombre (Efe. 2:8-9). La salvación es un don gratuito (Rom. 6:23).
Somos salvados de una justa condenación. Cuando alguien peca, y todos lo hemos hecho (Rom. 3:23; 6:23), merece la eterna separación de Dios (Isa. 59:2). No obstante, debido a Su amor y misericordia, Dios se hizo hombre (Juan 1:1,14) y cargó con los pecados del mundo en Su cuerpo en la cruz (1 Ped. 2:24; 1 Juan 2:2). Somos perdonados cuando reconocemos que nada podemos hacer para merecer el favor de Dios, y en cambio ponemos nuestra fe en lo que Cristo hizo por nosotros en la cruz (Efe. 2:8-9; 1 Cor. 15:1-4). Solamente Dios salva; lo único que podemos llevar a la cruz es nuestro pecado.
Tanto Dios el Padre (Isa. 14:21) como Jesús (Juan 4:42) son llamados "Salvador", es decir, el que libera del pecado. Debe recordarse que fue el Padre quien envió al Hijo para ser nuestro Salvador /1 Juan 4:10).

Santificar, Santificación. Santificar significa separar, poner aparte para un uso sagrado. Dios santificó a Israel como Su propia y especial nación (Eze. 37:28). La santificación puede aplicarse a la gente (Exo. 19:10,14) a un monte (Exo. 19:23), al día del Sabat (Gén. 2:3), al tabernáculo (Exo. 20:39), y de hecho toda cosa creada es santificada a través de la Palabra de Dios y de la oración (1 Tim. 4:4).(1)
Dios nos ha separado a los cristianos para santificación, no para impureza (1 Tes. 4:7) y como santos somos llamados a realizar buenas obras (Efe. 2:10). Los cristianos que conforman la Iglesia son llamados la "nación santa" del nuevo pacto (1 Ped. 2:9). Los cristianos son llamados a santificar a Cristo como Señor en sus corazones (1 Ped. 3:15).
En el cristiano, la santificación sigue a la Justificación. En la justificación, nuestros pecados son completamente perdonados en Cristo, en un acto punico y definitivo. A esto le sigue la santificación, que es un proceso por el cual el Espíritu Santo nos guía para parecernos cada vez más a Cristo en lo que pensamos, deseamos, decimos y hacemos. La verdadera santificación sería imposible sin la obra expiatoria de Cristo en la cruz, pues es imprescindible que nuestros pecados sean perdonados para que podamos andar en el camino de una vida santa.

Santo, santidad. La santidad es la cualidad de perfección, impecabilidad e incapacidad de pecar que, en sentido pleno, es poseída solamente por Dios. Conlleva la noción de separación de todo cuanto es pecaminoso o impuro. Como cristianos, somos llamados a ser santos (1 Ped 1:16). Sin embargo, esto no implica un cambio en nuestra naturaleza; no será sino hasta que alcancemos el estado eterno por medio de la resurrección que alcanzaremos un estado de perfecta santidad. El llamado a la santidad en esta vida es un mandamiento de Dios a poner en práctica con respecto a nuestros pensamientos, costumbres y acciones. Hemos de ser santos en obediencia a Dios, que es tres veces Santo (Isa 6:3) y Rey de los santos (Apoc. 15:3). Dios nos ha hecho santos a través de Su Hijo Jesucristo (Efe. 1:4; 1 Ped. 2:9). Nos ha separado para servirle y adorarle (Juan 17:17,19; 1 Tes 5:23; 2 Tes 2:13). Por esta razón, los creyentes son denominados con frecuencia "los santos" (Dan 7:18-27; Rom. 1:7; 8:27; Jud 3).

Secta. Es un grupo religioso que sigue un sistema religioso o filosófico particular, caracterizado por una extraordinaria devoción a una persona, un objeto o un sistema de creencias que no es ortodoxo. En el contexto del cristianismo, se trata en general de un grupo que emplea la Biblia pero distorsiona la doctrina, en particular en lo referente a la salvación, hasta un punto que la hace inalcanzable. Unos pocos ejemplos de sectas son el mormonismo, los Testigos de Jehová, la Ciencia Cristiana, los cristadelfos, la Iglesia Unitaria, el Camino Internacional, y la Iglesia de Unificación (Moonies).

Segunda Venida, La. Se le llama así a la Parusía o retorno de Jesucristo en gloria y majestad, de manera, personal, corporal y visible. La expresión contrasta con la primera venida, ocurrida en la encarnación, cuando Jesús se hizo hombre. En la segunda venida de Jesucristo todo ojo le verá (Apoc. 1:7) cuando El descienda del cielo sobre las nubes (Mat. 24:30; Mar. 14:62). Nadie sabe el día ni la hora en la que esto ha de ocurrir (Mat 24:36), ya que vendrá "como ladrón en la noche"; por eso se nos llama a velar (Mat 24:42-44; 1 Tes 5:4-11).

Seguridad eterna. Es la doctrina según la cual la salvación, una vez obtenida, no puede perderse. Ya que la salvación no se debe a nada que nosotros hagamos, tampoco puede perderse por nada que hagamos. Esto no significa que podamos pecar cuanto queramos (Rom. 6:1-2) porque hemos sido librados del pecado y santificados, es decir, separados para uso santo (1 Tes. 4:7).

Septuaginta. Se le llama Septuaginta o versión de los Setenta (abreviada LXX= 70 en números romanos) a una traducción del A.T. al griego. El A.T. fue escrito mayormente en hebreo, con porciones en arameo. Según una narración legendaria conocida como la Carta de Aristeas (escrita hacia 125 a.C.) el rey de Egipto, Ptolomeo Filadelfo (reinó entre 285 y 246 a.C.) envió embajadores a Jerusalén para solicitar una traducción de las Escrituras (el A.T.) al griego. Fueron enviados seis expertos por cada tribu de Israel, en total 72 (redondeado a 70, de allí el nombre de la versión), que en precisamente 72 días produjeron una traducción perfecta. En realidad, durante el reino de Ptolomeo se tradujo el Pentateuco, y posteriormente, en un proceso que duró bastante tiempo, el resto de las Escrituras. Se piensa que la versión fue completada hacia mediados del siglo II a.C. La LXX es importante porque fue la versión del A.T. que empleó la Iglesia primitiva; de hecho, las copias conservadas hasta hoy son de procedencia cristiana. Los judíos dejaron de emplearla cuando los cristianos comenzaron a utilizarla para demostrar el cumplimiento de las profecías en Jesús.

Sinagoga. La palabra sinagoga (griego synagoge) tiene en griego el mismo significado que ekklesia, iglesia. Refleja el término hebreo qahal, y puede traducirse como asamblea, congregación o reunión. Sin embargo, en una sola ocasión se emplea el término "sinagoga" en el N.T. para referirse a una reunión cristiana (Sant. 2:2, RV "congregación"). Los cristianos adoptaron rápidamente el vocablo "iglesia" para referirse a sus congregaciones. Por tanto, en su uso en el N.T. se refiere a una asamblea judía, o al edificio donde se realizan las reuniones de adoración, cánticos y lectura de las Escrituras. Como institución, la sinagoga surgió tras la destrucción del templo de Salomón, durante el exilio babilónico en el VI siglo a.C. , como un sucedáneo para el culto. En ellas no se realizan sacrificios. Las sinagogas continuaron existiendo y de hecho proliferaron a pesar de la reconstrucción del templo, como lugares para el culto y la instrucción judíos en todo el Imperio romano, incluso en Palestina. Las primeras sinagogas tenían un lugar en el centro del salón donde se guardaban los rollos de las Escrituras, y desde donde eran leídos. La liturgia de las sinagogas tuvo influencia en los modelos de culto de la Iglesia, en particular de la lectura y exposición de las Escrituras desde el púlpito.
Jesús concurría a las sinagogas (Mat 4:23; 9:35; Luc. 4:16-30; 13:10; Juan 6:59; 18:20). Los primeros misioneros cristianos comenzaron a difundir el Evangelio a partir de las sinagogas (Hech. 9:20; 13:5, 40-42; 17:1,10,17; 18:4,26). Posteriormente, la ruptura entre el judaísmo y el cristianismo hizo que se estableciesen congregaciones (iglesias) cristianas completamente separadas de la sinagoga. De hecho la oposición de algunos judíos al Evangelio hicieron que Juan se refiriese a ellas como "sinagogas de Satanás ( Apoc. 2:9; 3:9). Vea también Juan 9:22; 12:42; 16:2.

Sinergismo. La enseñanza de que cooperamos con Dios en orden a nuestra salvación. Esta doctrina falsa se opone al Monergismo, según el cual Dios es el único agente y obrador de la salvación. El cristianismo bíblico es definidamente monergista, mientras que las sectas son, en una u otra forma, sinergistas, ya que añaden a la gracia de Dios exigencias de esfuerzos humanos para obtener la salvación y el perdón de los pecados. Con frecuencia, estas obras añadidas consisten en obedecer sin cuestionar las enseñanzas de los líderes de la secta en cuestión.

Soberanía. Es el derecho inalienable de Dios de hacer Su voluntad (Salmo 50:1; Isa. 40:15; 1 Tim. 6:15) con Su creación y con cada una de sus criaturas. Esto implica que El no puede ser coaccionado por ninguna influencia ajena, y asimismo que tiene la capacidad de ejercer Su derecho según Su voluntad.

Soteriología. La palabra viene del griego soteria,.salvación. Es la rama de la teología que se ocupa de estudiar la doctrina de la salvación. Algunos de los aspectos importantes de la soteriología son la expiación, la imputación y la regeneración.

Sueño del alma. Se le llama así a la enseñanza de que, cuando una persona muere, su alma cesa de existir. Es resucitada en el día del juicio final, en cuerpo y alma, y entonces juzgada. Esta posición no llega a ser una herejía, sino un error de interpretación que toma demasiado literalmente la expresión "dormir" aplicada a la condición de los muertos. La Biblia no es particularmente explícita con respecto al estado intermedio, es decir, la condición de la persona entre la muerte y la resurrección. Empero, hay Escrituras que sugieren fuertemente que la persona continúa existiendo de manera consciente después de la muerte; vea Luc. 16:19-31; 2 Cor. 5:1-10; Fil. 1:21-23).

Tabernáculo. El tabernáculo (hebreo ohel , tienda, u ohel moed, tienda de reunión; griego skene) era la estructura que Dios mandó construir para morar en medio de Su pueblo en el tiempo del éxodo de Egipto (Exo. 25:8). Era una especie de templo que podía armarse y desarmarse para poder ser transportado. Fue construido según especificaciones muy precisas. Hay referencias a él en Exo. 25-27, 30-31, 35-40; Núm. 3:25ss.; 4:4 ss; 7:1ss. En las Escrituras se le dedica más espacio al tabernáculo que a otras cosas o instituciones.
El tabernáculo consistía en el patio externo y la tienda. Se entraba al patio externo por un portal orientado hacia el este, en donde se hallaba el altar del holocausto (Exo. 27:1-8) y el lavacro o fuente de bronce (Exo. 30:17-21). La tienda o tabernáculo propiamente dicho se hallaba dentro del patio (Exo. 26:1ss.). Estaba dividido en dos sectores principales: el lugar santo y el lugar santísimo, separados entre sí por un velo (Exo. 26:31ss.), como el que hubo luego en el templo de Jerusalén y que se rajó de arriba abajo cuando Jesús murió (Mat. 27:51). Como el velo había representado la barrera que separaba al hombre pecador de un Dios santo (Heb. 9:8), su destrucción representó el libre acceso que los pecadores tienen ahora ante Dios por medio de la sangre de Jesucristo (Heb. 10:19ss.).
El tabernáculo era un lugar de sacrificio. El lugar santo tenía tres elementos: Primero, una mesa en la cual se colocaba el pan de la proposición (Exo. 25:23-30); segundo, un candelabro de oro (Exo. 25:31-40) y tercero, un altar de incienso (Exo. 30:1-7). En el lugar santísimo estaba el arca del pacto, o arca del testimonio, que contenía las tablas con los Diez mandamientos (Ex. 25:16). Solamente el Sumo sacerdote podía entrar al lugar santísimo, y una sola vez cada año, para ofrecer un sacrificio por la nación de Israel.
Se han escrito muchos libros con respecto al significado espiritual del tabernáculo, en particular cómo prefiguraba el Evangelio y representaba a Cristo. En el N.T. la carta a los Hebreos es la exposición sistemática más detallada del tema. También es significativo que en Juan 1:14 se diga literalmente que Cristo "fijó su tabernáculo" (griego eskenosen, Reina-Valera "habitó") entre nosotros. El tema del tabernáculo reaparece en el Apocalipsis (Apoc 7: 15; 15:5; 21:3).

Teísmo. Es el nombre técnico de la posición teológica que afirma que Dios creó al mundo y continúa sosteniéndolo activamente (Mat. 6: 28-34; Col. 1:15-17; Heb 1:3), e interviene mediante milagros según Sus planes. No todo teísta es cristiano, pero el cristianismo bíblico es teísta. Compare esta concepción con la del Deísmo

Tentación. La tentación es aquello que nos mueve a pecar. Dios no puede ser tentado (Sant.1:13). En cambio, nosotros podemos ser tentados por nuestra lujuria (Sant.1:13-15), codicia (1 Tim. 6:9), falta de examinarnos a nosotros mismos (Gál. 6:1), y el presuntuoso orgullo de la vida (1 Juan 2:16), entre otras causas. Dios no tienta a nadie (Sant. 1: 13), mientras que Satanás es el tentador por excelencia. Tuvo éxito con Eva, al hacerle primero dudar de lo que Dios había dicho, al insinuar que El había mentido, y al excitar el apetito de la mujer (Gén. 1-6): saciaría su hambre, le daba placer y le abriría la mente. Satanás ha seguido tentando a todos en sus deseos más primarios (comida, bebida, sexo), como en su codicia, orgullo y ambición, para que desobedezcamos a Dios. Mucho después del episodio del Edén, intentó el mismo procedimiento con Jesús, pero aquí fracasó ruidosamente (Mat. 4:1-11). Jesús nos enseñó a orar para ser librados de la tentación (Mat. 6:13) ya que el Señor es capaz de librarnos de ella (2 Ped. 2:9). Dios no ha de permitir que seamos tentados más de lo que El sabe que podemos resistir (1 Cor. 10:13). Por tanto, en Cristo realmente tenemos el poder de resistir a Satanás (1 Ped. 5:18). Ya no estamos inermes, y el diablo nada puede contra nosotros si nuestra voluntad, fortalecida por el Espíritu Santo, no cede a la tentación.

Teodicea. Vocablo técnico referido al área de la teología que se ocupa del problema del origen y la persistencia del mal en el mundo, y de la relación de Dios con el mal. La cuestión básica se relaciona con la soberanía de Dios, Su omnipotencia y Su bondad. ?Cómo puede un Dios de amor y santidad, que tiene dominio sobre todo, permitir que exista el mal? De esto algunos concluyen que Dios no existe, o que no es suficientemente bueno, o que no es todopoderoso.
La solución a este problema se ha debatido por siglos, y no existe una respuesta definitiva. Por otra parte, la Biblia no intenta justificar todo lo que Dios hace, sino que afirma Su soberanía, sabiduría, santidad, justicia y bondad.
Es claro que Dios es soberano (Isa. 45:9-10; Rom. 9:19-24), y que El ha permitido la existencia del bien y del mal, y que todo es, en último análisis, para Sus propósitos y gloria. Proverbios 16:4 dice "Todas las cosas las ha hecho Jehová para sus propios fines, incluso al malvado, para el día malo". En Isaías 45:7 leemos: "Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la paz y creo la adversidad. Solo yo, Jehová, soy el que hago todo esto". Una respuesta cristiana breve incluiría las siguientes afirmaciones: 1) Dios creó todo cuanto existe, pero todo era originalmente bueno (Gén. 1). 2) La existencia del mal se relaciona con la creación de criaturas ?ángeles y hombres- capaces de elegir entre el bien y el mal. 3) De este modo, el mal es concebido no como algo con entidad propia, sino como lo contrario a la voluntad de Dios. 4) Sin embargo, si existe el mal es porque Dios lo permite. 5) Si lo permite es porque, de una u otra forma, que desconocemos, servirá en definitiva a Sus propósitos para el hombre y la creación. 6) El hecho de que Dios permita el mal no quita la responsabilidad al que efectivamente lo hace. 7) Dios ha prometido que en la eternidad , cuando Su plan se haya cumplido, el mal no existirá más.

Teofanía. Una teofanía es una manifestación visible y a veces física de Dios en la tierra. Las teofanías en general ocurren en las Escrituras del A.T. Dios ha aparecido en sueños (Gén. 20:3-7; 28:12-17), visiones (Gén. 15:1-21; Isa. 6:1-13), y como un ángel (Gén. 16:7-13; 18:1-33).
Existe una manifestación sobrenatural conocida como "el ángel del Señor" (Jue. 6:20-21) que parece tener atributos de Dios mismo (Gén. 16:7-9; 18:1-2; Exo. 3:2-6; Jos. 5:14; Jue.2:1-5; 6:11). Tales características, como tener el nombre de Dios, ser adorado y reconocido como Dios han llevado a muchos expertos a concluir que este "ángel del Señor" realmente es Jesús manifestado en el A.T. Esto no implica que Jesús es un ángel (un ser espiritual creado), ya que la palabra ángel significa estrictamente "mensajero". Yo creo que todas las apariciones físicas de Dios en el A.T. fueron en realidad de Cristo antes de Su encarnación, ya que según Juan 6:46 nadie jamás ha visto al Padre.
Otras Escrituras que describen epifanías vívidas son Gén. 17:1; 18:1; Exo. 6:2-3; 24:9-11; Núm. 12:6-8. Para mayor información sobre teofanías, vea el Estudio sobre pluralidad.

Teología del Pacto. Es un sistema teológico que considera los tratos de Dios con el hombre sobre la base de los pactos en lugar de los diferentes períodos de tiempo o "dispensaciones". La teología del pacto representa al conjunto de la Escritura. En resumen, representa al conjunto de la Escritura como dos pactos principales: El pacto de obras hecho entre Dios y Adán en el A.T. y el pacto de gracia entre Dios y el hombre pecador, por el cual se otorga a este último la salvación sobre la base del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

Teología. En sentido estricto, es la disciplina que estudia la persona de Dios, su naturaleza, atributos, carácter, revelación y propósitos. En sentido amplio, involucra asimismo las relaciones de Dios con su creación, en especial con la raza humana, y el plan de salvación. Existe una teología natural, basada en lo que puede saberse de Dios a partir del orden creado (vea Revelación). Pero en orden a la salvación, es más importante la teología bíblica, ya que es en las Escrituras donde Dios se revela a Sí mismo y nos da a conocer el camino de la salvación.

Testamento. En español, testamento significa la última voluntad de una persona. En las traducciones de la Biblia, la palabra deriva del vocablo latino testamentum, que Jerónimo (347-420) utilizó en su famosa versión de la Biblia, la Vulgata latina, para traducir el término hebreo be?rith, pacto. El equivalente griego, que se emplea 33 veces en el N.T., es diatheke, que significa asimismo "pacto". El autor de la carat a los Hebreos, al establecer la necesidad de la muerte de Cristo como sello del Nuevo Pacto, emplea el vocablo en su doble acepción de "pacto" y "testamento" (Heb. 9). En el uso de la Iglesia, por una combinación de la enseñanza de la citada epístola a lo Hebreos y la influyente terminología de la Vulgata, la palabra se emplea para designar las dos principales divisiones de la Biblia: las Escrituras escritas en hebreo y arameo, antes de Cristo, el Antiguo Testamento, y las Escrituras escritas en griego, después de Cristo, o Nuevo Testamento. Aunque impuesta por el uso, sería más coorecto llamarles Antiguo Pacto y Nuevo Pacto. De todos modos, el uso recuerda cómo la Biblia en su conjunto es el documento del "testamento" o Pacto entre Dios y los hombres.

Tetragrama. Se denomina tetragrama, que en griego significa "cuatro letras", a la palabra formada por las cuatro consonantes hebreas hwhy (de derecha a izquierda, yod, he, waw, he) que forman el nombre de Dios (Exo. 6:3). Aparece completo cerca de 5300 veces en el A.T., y 1500 veces en forma abreviada. En español, el tetragrama equivale aproximadamente a YHWH. Saber cómo se pronunciaba este nombre es difícil porque el hebreo carece de letras vocales y los judíos hace tiempo dejaron de pronunciarlo por temor a "tomar en vano" el nombre divino (vea Exo. 20:7). Ya en la era cristiana empleaban circunloquios como "el cielo" o "el trono" o "el nombre" o "el santo", para referirse a Dios. Probablemente se decía "Yavé" ( Encyclopedia Judaica 7:680). La forma Jehová, común en nuestras versiones modernas, proviene de una confusión. Cuando los judíos leían la Biblia en voz alta, donde decía YHWH pronunciaban por respeto Adonai, nuestro Señor. En la Edad Media adoptaron un sistema de puntos que indicaban las vocales, y colocaron debajo del tetragrama las vocales de Adonai que, leídas como propias del tetragrama, suenan como "Jehová". Cuando se realizaron las primeras versiones de la Biblia a partir de manuscritos hebreos, los traductores cristianos introdujeron este extraño nombre híbrido en el uso de la Iglesia.

Tipo, Tipología. En teología bíblica, la tipología es el estudio de los tipos, y se denomina así a un objeto, animal, persona o institución, en general del A.T., que representaba o prefiguraba otra, llamada "antitipo", cuyo cumplimiento se produce o se anuncia en el N.T. Un tipo se diferencia de un símbolo o una profecía, en que el tipo tiene existencia histórica . Por ejemplo, Adán fue un tipo de Cristo (Rom. 5:14; Agar y Sara fueron tipo del Pacto antiguo y nuevo (Gál. 4). El cordero pascual fue un tipo de Cristo (1 Cor 5:7). El templo fue un tipo de la Iglesia (1 Cor. 3: 16-17). El arca de Noé fue un tipo del bautismo y la salvación en Cristo (1 Ped. 3:20-22). En la carta a los Hebreos encontramos una rica tipología. Hay que ser cuidadoso, porque la tipología puede exagerarse más allá de la sobriedad del N.T. y llevarse a extremos injustificados. En general, sólo podemos afirmar con seguridad la existencia de una relación tipo-antitipo cuando el N.T. lo declara explícitamente; en los demás casos, se trata de nuestras conjeturas.

 Trascendencia. Es un término teológico que expresa un aspecto de la relación entre Dios y Su creación. Dios es "otro", "diferente" de Su creación. Es preexistente, distinto e independiente de Su creación y de Sus criaturas (Isa. 55:8-9). El trasciende su creación; si bien está presente en ella, está más allá de ella y no está limitado en ningún sentido por ella.

Transfiguración. La transfiguración (literalmente "cambio de forma", del verbo griego metamorphoo) es el misterioso cambio ocurrido en Jesús en ocasión de subir a un monte: "Seis días más tarde, Jesús tomó a Pedro, a Jacono y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz." (Mat. 17:1-2). La transfiguración precedió al jucio y la crucifixión de Jesús y puede haber sido la provisión preparatoria del Padre para fortalecerlo mientras Jesús se preparaba para llevar los pecados del mundo, El hecho de que haya llevado consigo a Pedro, Juan y Jacobo sugiere además que quería mostrarles un resplandor de Su gloria a los discípulos, para fortalecer la fe de ellos. Muchos años más tarde, Juan pudo ver al Cristo glorificado con el rostro resplandeciente como el sol y vestiduras blanquísimas (Apoc. 1: 12-16).

Tribulación, La. La palabra tribulación (griego thlipsis) es un término ahora obsoleto en español, que en la Biblia se refiere a sufrimiento, aflicción o angustia. Existen pasajes que sugieren que inmediatamente antes de la Segunda Venida del Señor, habrá un tiempo de grande tribulación. En la concepción del Premilenarismo dispensacionista, hay un período de 7 años que precede inmediatamente a la Parusía y la inauguración del reino milenario. Durante estos siete años la tierra será gobernada por el Anticristo . La primera mitad (3 ? años) será un tiempo de paz y prosperidad, mientras que en la segunda mitad habrá gran persecución y sufrimiento. El acontecimiento que marque la transición entre ambas partes será que el Anticristo exigirá ser adorado como Dios. Muchos se avendrán a hacerlo, mientras que muchos otros no lo harán y como consecuencia serán perseguidos y asesinados. A esta segunda parte de los 7 años se le llama la Gran Tribulación. Implicará a todo el mundo, y habrá catástrofes en toda la tierra (Apoc. 3:10; Mat 24; Mar. 13; Luc. 17, 21). En el punto de vista descrito, hay discrepancias con respecto a la situación de la Iglesia en la Tribulación. El dispensacionismo clásico sostenía que la Iglesia sería raptada antes de la tribulación (vea Rapto); pero hoy algunos piensan que será raptada en medio de la tribulación o al final de ella. Muchos intérpretes no dispensacionistas (por ejemplo, del Amilenarismo) piensan que, antes de la venida del Señor se manifestará el Anticristo y perseguirá a la Iglesia; por tanto, la Iglesia pasará por la tribulación, de la que será finalmente rescatada por la segunda venida del Señor, en la que el Anticristo será destruído (2 Tes 1-2).

Tricotomía. La enseñanza de que el ser humano consiste esencialmente de tres partes: cuerpo, alma y espíritu; compare con Dicotomía.

Trinidad. La palabra "trinidad" no se halla en la Biblia (la palabra "Biblia" tampoco). De todos modos, es un término útil para referirse a una enseñanza escritural importante con respecto a Dios, a saber, que nuestro Dios es una Trinidad. Esto significa que hay tres Personas en el punico Dios, no que haya tres dioses. Las personas son conocidas como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo y han existido siempre como tres personas separadas. La persona del Padre no es la misma que la del Hijo; la del Hijo no es la misma que la del Espíritu Santo; la del Espíritu Santo no es la misma que la del Padre. Si una de las personas fuese quitada, no habría Dios. Dios ha sido siempre, por la eternidad, una Trinidad. "De eternidad a eternidad, Tú eres Dios" (Salmo 90:2).
Dios no es una persona que adoptó tres formas, es decir, no es que el Padre se tornase el Hijo, y luego que el Hijo se tornase el Espíritu Santo. Esta creencia es sostenida hoy por el Movimiento "Sólo Jesús" ; por ejemplo, lo enseñan las Iglesias Apostólica Unida y Pentecostal Unida, y es una enseñanza incorrecta.
Tampoco es Dios una única persona, como enseñan los Testigos de Jehová, el Camino Internacional y los cristadelfos (sectas no cristianas). Para una demostración de que existe más de una persona en Dios, vea el Estudio sobre Pluralidad.
La Biblia dice que hay un solo Dios. No obstante, dice que Jesús es Dios (Juan 1:1,14), que el Padre es Dios (Fil. 1:2); y que el Espíritu Santo es Dios (Hechos 5:3-4). Ya que el Hijo le habla al Padre, son personas separadas. Ya que el Espíritu Santo asimismo habla (Hech. 13:2), es también una persona distinta. Por tanto, hay un Dios que existe en tres personas.

Unión hipostática. Es un término técnico que designa la unión de las dos naturalezas, divina y humana, en la persona de Jesús. Cristo es Dios en la carne (Juan 1:1,14; Col. 2:9; Juan 8:58; 10:30-34; Heb. 1:8). El es plenamente Dios y plenamente hombre (Col. 2:9); así, tiene dos naturalezas, la de Dios y la humana. Decididamente, no es "mitad Dios, mitad hombre". Nunca perdió su divinidad, ni hubiese podido hacerlo. Continuó existiendo como Dios cuando se encarnó y agregó la naturaleza humana a Su eterna naturaleza divina (Fil. 2:5-11). Consecuentemente, en Jesucristo está la "unión, en una sola persona, de una plena naturaleza humana y una plena naturaleza divina".  
Ahora mismo, en el cielo hay un hombre, Jesús, quien es nuestro Mediador entre el Padre y nosotros (1 Tim. 2:5) y nuestro Abogado ante el Padre (1 Juan 2:1). Para información relacionada sobre Jesús y Sus dos naturalezas vea también Encarnación; sobre los errores concernientes a sus dos naturalezas, vea Eutiquianismo, Monofisismo, y Nestorianismo.

Universalismo. El universalismo es la doctrina del bienestar final de cada persona. La doctrina tiene una conformación pagana y cristiana. De acuerdo al precedente, finalmente todos serán felices porque todos son, por naturaleza, criaturas e hijos de Dios. La herejía universalista (es rechazada por la tradición general de la iglesia; oriental, romana y protestante) en el cristianismo enseña que aunque todas las criaturas humanas de Dios han caído en pecado y están perdidos, todos serán salvos a través de la redención universal de Cristo.
El universalismo cristiano ha existido en dos formas históricas: restauración en la muerte y restauración después del castigo futuro. Se puede decir que la última es la teoría clásica del universalismo cristiano enseñado por algunos desde los tiempos de Clemente de Alejandría hasta la denominación un
iversalista de hoy. Probablemente el adherente más celebrado de esta posición fue Orígenes (254 d. C.). El rechazaba la noción de castigo, enseñando que los malos, incluso los demonios, después de soportar los sufrimientos del infierno por un tiempo saldrían purificados para ir al cielo.

Valdenses. Pedro de Valdo era un mercader rico de Lyón quien, preocupado por la brevedad de la vida, buscó el consejo de un sacerdote. En tanto que el sacerdote sugirió que de Valdo debería vender todos sus bienes y darlos a los pobres, él así lo hizo en 1172. Tornó su atención hacia las Escrituras y decidió seguir el ejemplo de Cristo.
Pedro de Valdo atrajo seguidores, quienes eligieron llamarse a sí mismos los "Pobres de Espíritu" o Los "Pobres hombres de Lyón.» Vestidos con vestiduras sencillas fueron predicando por los alrededores, sólo para ser prohibidos por el arzobispo de Lyón. El papa les permitió predicar donde el obispo local les diese permiso. Sin embargo, los valdenses desatendieron esta restricción y solicitaron entonces autoridad al Tercer Concilio de Letrán (1179). El Concilio los rechazó, pero ellos continuaron predicando a pesar de las restricciones de la iglesia. En 1184 el papa los declaró herejes. Se extendieron hacia el Rodano, el Rin, hasta los Países Bajos, Alemania, y Bohemia, así como hacia España e Italia.
Los valdenses trataron de amoldarse a la iglesia apostólica. Usaban las Escrituras en idioma vernáculo, caminaban de a dos en dos, vestidos en forma sencilla, y predicaban. El
los negaban la eficacia de la misa y la existencia del purgatorio. Revivieron la actitud donatista y adoptaron una visión pietista de la vida.

Verbo, El. En el griego, la palabra "Verbo" es logos. También puede traducirse "palabra". Se emplea en muchas partes y con diferentes sentidos, pero interesa especialmente ver cómo se emplea acerca de Jesús. En Juan 1:1 "En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios". El Verbo es divino, y éste "se hizo carne y habitó entre nosotros" (Juan 1:14). En otros términos, Jesús es el Verbo de Dios quien representa a Dios ante nosotros y a nosotros ante Dios. El término logos también se emplea con referencia a las Escrituras (Rom. 9:6; Heb. 4:12), la enseñanza de Cristo (Luc. 5:1), y el mensaje del Evangelio (Hech. 4:31).  

Vida eterna. Se refiere a la vida perdurable en la presencia de Dios: "esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú enviaste" (Juan 17:3).
Hay dos sentidos en el que se emplea en dos sentido. Primero, como cristianos poseemos ya vida eterna (1 Juan 5:13), sin embargo, no estamos aún en el cielo ni en la inmediata presencia de Dios. yet we are not in heaven or in the immediate presence of God. Aunque todavía nos hallemos en cuerpos mortales y aún pequemos, por fe somos salvos (Rom. 4:5; Efe. 2:8-9) y poseemos la vida eterna como un regalo de Dios (Rom. 6:23). En el segundo y más pleno sentido, la vida eterna alcanzará su estado final en la resurrección de los creyentes (vea Resurrección) cuando Cristo retorne a la tierra a buscar a Su iglesia. Es entonces que la vida eterna comenzará en su manifestación más completa, y no pecaremos más.

Virtudes cardinales. Tal como la iglesia medioeval las enunciara, las siete virtudes cardinales son fe, esperanza, amor, justicia, prudencia, templanza y fortaleza. Son «cardinales" en que todas las otras virtudes cristianas "dependen" (cardo) sobre una de ellas.
Estas virtudes son de dos clases. Las primeras tres son las así llamadas "teologa
les," representando la triada paulina de 1 Co. 13: 13 (cf. 1 Ts. 1:3; Gá. 5: 5-6; Col. 1: 4-5). Las otras cuatro son «naturales" (o "morales") y tienen su origen en el pensamiento filosófico de la Grecia antigua. Esta clasificación cuádruple de virtudes fue sostenida por Platón a fin que correspondiesen a la constitución natural del alma. La prudencia correspondía al intelecto, templanza a los sentimientos, y la fortaleza a la voluntad. La justicia era una virtud social que regulaba las otras.

Zelotes. Los zelotes era un partido de patriotas judíos militantes del primer siglo. Su movimiento comenzó con Judas de Calilea en los días de Quirino como una oposición clandestina al poderío romano. Ellos sostenían que la violencia era justificada si libraba a la nación de sus opresores extranjeros. Josefo (Bj IV, iii. 9; VII, vi¡¡. 1) los describió como fanáticos cuyas extravagantes demandas y destemplada imprudencia se transformaron en obstáculos para su propia causa. Los identificó con los extremistas que provocaron la guerra con Roma el 66 d. C. y dio a entender que la rivalidad interna que debilitó la defensa de Jerusalén y finalmente contribuyó a la caída de la ciudad en 70 d. C. era parcialmente atribuible a ellos. Hacia el fin de este período parecen haber llegado a ser un grupo de asesinos políticos con un programa no constructivo, sino con una manía por derrocar a todo gobierno y orden establecido. Puede que la estimación de Josefo haya sido parcial, pero es la mejor y más antigua fuente disponible.
En doctrina eran muy parecidos a los fariseos a causa de su interpretación nacionalista en extremo del AT, y en espíritu eran como los macabeos. Su intenso deseo de un reino independiente pudiera, haber llevado a algunos de ellos a buscar la compañia de los discípulos de Jesús. Por lo menos a uno de ellos, Simón, se distingue de Simón Pedro por ser llamado "el zelote" (Lc. 6:15; Hch. 1:13).

Zoroastrismo. Una religión que se desarrolló en Irán alrededor del siglo seis a.C., generalmente atribuído a Zaratustra que nació en Irán 258 años antes de Alejandro. La fecha del nacimiento de Zaratustra ha sido dada con una variación entre el 6.000 a.C., el 1.400 a.C., y el 1.000 a.C., pero Herzfeld acepta la fecha tradicional, aproximadamente, como se acepta ahora (Herzfeld, 570- 500 a. C.; Jackson, 660- 583 a.C.). Por consiguiente, Zaratustra fue contemporáneo con otros grandes personajes, incluyendo a Buda, Confucio, Lao Tze, y varios profetas hebreos. El que Zaratustra hubiera usado materiales védicos encontrados en el hinduismo primitivo apenas puede ser negado; parece más probable que fuera un politeísta como Darío y Jerjes. Zaratustra  protestó en contra de lo falso y lo cruel de la religión, y seguía el principio, "si los dioses hacen algo vergonzoso no son dioses." Por lo tanto exaltaba a Ahura Mazda ("Señor sabio," a menudo mal traducido como "Señor de luz") como el supremo entre los dioses o espíritus, y veía al mundo como una eterna lucha entre Ahura Mazda y Angra Mainyu (o Aliramanyui, Ahriman, "Espíritu del mal»), quienes llegaron a existir independientemente en el pasado lejano. Por lo tanto el zoroastrismo se llama un dualismo pero es un dualismo limitado. Zaratustra hace un llamado a los hombres a unirse a Ahura Mazda en este conflicto, siendo las palabras claves de tal religión "buenos pensamientos, buenas palabras, buenas acciones."


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