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Misterio Divino

Jehová reina; se vistió de magnificencia; ...  Tú eres eternamente. (Salmo 93:1-2)

En un punto de un río de Canadá, las aguas se precipitan por un abismo que hay entre dos escarpadas formaciones rocosas.  Los pináculos de estas formaciones se elevan hacia el cielo, y sus bases están profundamente enterradas en los cimientos de la tierra. Los antiguos pioneros se impresionaron de tal manera al contemplar estos majestuosos riscos que les pusieron por nombre Trinidad y Eternidad.

En la revelación cristiana, estas dos grandes verdades también producen una sensación de admiración en el corazón del creyente.  La Biblia nos habla de la eternidad de Dios – Su existencia infinita y sin sucesores (Salmo 93:2), y su trinidad, la triple expresión de Si mismo como de Dios el Padre, Dios el hijo, y Dios el Espíritu Santo (Mateo. 28:19)  

Ambas afirmaciones desconciertan nuestra mente. Si intentamos comprender algunas de ellas, nos viene a la mente la pregunta que hizo el amigo de Job: ¿Descubrirás tu los secretos de Dios?  (Job 11:7).  La respuesta es obvia. Cuando tratamos de avistar al Dios triuno, nos sentimos como una persona que fija la mirada en el sol de mediodía para estudiarlo.

En el corazón de la fe cristiana es misterio, porque en el corazón de nuestra fe hay un Dios Eterno y triuno.  Tenemos un padre que nos ama, un Salvador que murió por nosotros, y un Espíritu que nos ayuda a ser santos.  Este divino misterio nos da una razón para inclinarnos reverentemente y adorar a nuestro eterno Dios.

Pensamiento: Entender a Dios es imposible, Pero adorarle es imperioso.          

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

¿Cuán rico eres?

Que...  sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos.  (1 Timoteo 6:18)

John G. Wendel y sus hermanas eran de las personas más avaras que hayan existido jamás.  Aunque habían recibido una cuantiosísima herencia de sus padres, gastaron muy poco de ella e hicieron todo lo posible para guardar su fortuna para ellas solas.  

John logró influir en cinco de sus seis hermanas para que nunca se casasen. Todos vivieron en la misma casa de la ciudad de Nueva York durante 50 años.  Cuando murió la última de sus hermanas en 1931, sus bienes fueron valorados en más de cien millones de dólares.  Su único vestido fue uno que se hizo ella misma, y que usó durante 25 años.

Los Wendels sentían una compulsión tal de aferrarse a sus posesiones que vivieron como mendigos.  Y lo que es peor, eran como la clase de persona a las que Jesús se refirió que “hace para si tesoro, y no es rico para con Dios” (Lucas 12:21).

La mayoría de nosotros nunca estaremos siquiera cerca de ser tan ricos como los Wendels.  Pero si somos mayordomos fieles de las finazas que el Señor nos ha confiado, si damos generosamente para su causa, y si ayudamos a los necesitados, podemos ser  “ricos en buenas obras”  y hacer tesoros en el cielo (1 Timoteo  6:18, 19).

Es mucho mejor ser una persona pobre que es verdaderamente rica, que una persona rica que es espiritualmente pobre.  

¿Cuán rico eres tú?.

Pensamiento: A Dios le interesa más el tamaño de tu corazón que el tamaño de tu cuenta bancaria.    

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Una pregunta antiquísima

¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?...  (Job 2:10)

Jeremías, de 17 años de edad, se debatía con una pregunta con la que los teólogos han luchado durante siglos.  Pero para él el problema era real.  Estaba tratando de comprender por que su madre tenía que someterse a una operación del cerebro.  Le preguntó a su mamá:  “Mamá, ¿por qué sufre la gente buena?”

Ella le contestó:  “El sufrimiento es parte de vivir en un mundo maldito por el pecado, y la gente buena sufre como todos los demás.  Por eso me alegro de que tengamos a Jesús.  Si muero, iré a un lugar mejor, y esperaré anhelante el día en que te vuelva a ver.”  Luego le dijo que entendía su frustración, pero al mismo tiempo le pidió  que no culpase a Dios.

Si tu y yo estamos desconcertados por  el sufrimiento de gente buena, podemos hacerle a Dios una pregunta honradamente, discutir con El si es preciso y luchar con nuestras dudas.  Pero no culpemos a Dios.

Dios no le explicó a Job lo que El estaba haciendo, sino que le dijo que podía confiar en que haría lo correcto (Job.38-42).  Y Dios nos ha garantizado en su palabra que Jesús sufrió por nosotros, resucitó de entre los muertos, y está preparándonos un lugar libre de sufrimientos.

Puede ser que estas no sean las respuestas que queremos oír, pero son las que necesitamos para poder vivir con esa antiquísima, y muchas veces incontestable pregunta acerca del sufrimiento.

Pensamiento: A veces se necesita la oscuridad para que nos enseñe a andar en la luz de Dios.   

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

El sabio

Oirá el sabio, y aumentará el saber. (Proverbios 1:5)

HACE muchos años, un hombre anciano se matriculó en un asignatura de la Universidad de Berlín. Era cosa insólita ver a aquel pequeño y encanecido caballero sentado entre estudiantes  de 19 y 20 años. Pero lo que hacía más insólito esto era que el anciano era Alexander Von Humboldt (l769- l859), el célebre naturalista y científico alemán. De hecho, durante una conferencia acerca de geografía física, el profesor que era él mismo un eminente erudito, citó una referencia de algo que Von Humboldt había escrito.

Cuando le preguntaron a Alexander Von Humboldt por qué él, con toda su erudición, estudiaba aquella asignatura, contestó “Para ayudarme a repasar lo que dejé de lado en mi juventud”. Con tanta hambre de conocimiento, no era demasiado orgulloso para tomar notas y aprender junto con sus compañeros de clase más jóvenes.

El deseo de aprender acerca de nuestro mundo es digno de encomio. Pero nada es más importante que aumentar nuestro conocimiento de la palabra de Dios. El escritor de Proverbios dijo: “Oirá el sabio, y aumentará el saber (l:5). Nunca llegaremos al lugar en que podamos decir: "Lo sé todo. Nadie me puede enseñar nada que no haya oído ante”.

Una persona sabia nunca deja de aprender acerca de Dios y de Su mundo.

PENSAMIENTO: Cuando más aprendemos, tanto más nos damos cuenta de cuánto nos queda por aprender. 

Colaboración de: Julio Linares, North hollywood, California, USA

 

Evaluando nuestras oraciones

Indicamos a continuación una serie de preguntas que le ayudarán a verificar su vida de oración. Si su corazón se ha visto conmovido por la Palabra de Dios, la respuesta a estas preguntas le facilitará una imagen más exacta de su íntima comunión con el Señor. Pregúntese a usted mismo:

 1. ¿Me resulta el orar un deber más que un privilegio?

 2. Cuando oro, ¿Soy consciente de la presencia de Dios?

 3. ¿Ocupan la adoración y la acción de gracias un lugar preeminente en mis oraciones?

 4. ¿Se han visto mis oraciones dificultadas por la pereza, inconsecuencia, vaguedad, prisas u otras actitudes incorrectas?

 5. ¿Carecen mis oraciones de poder  a causa de desobediencia o falta de estudio bíblico?

 6. ¿Oro solamente en horas determinadas del día o aprovecho cualquier oportunidad para elevar peticiones silenciosas?

 7. ¿Mantengo constantemente una actitud de oración de modo que aun sin expresarme con palabras puedo decir que cumplo con el mandato bíblico de "orad sin cesar"?

 8. ¿He cultivado el hábito de hacer una lista de peticiones por las cuales orar, bien sea escrita o mental, recordando específicamente a todos aquellos que me han pedido los sostenga presentándolos ante el trono de la gracia?

 9. ¿Estudio suficientemente la Escritura de modo que pueda decir que oro siempre conforme a la voluntad de Dios?

10. ¿He tenido recientemente alguna respuesta concreta a mis oraciones? En caso afirmativo, ¿Dí a Dios la gloria por atender amorosamente mi necesidad?

Podríamos añadir a la presente evaluación muchas preguntas más, pero consideramos que estas 10 son suficientes para que cualquiera de nuestros lectores tenga que romper a llorar junto con nosotros clamando como lo hicieran los discípulos: "Señor, enséñanos a orar" (Lucas 11:1).

 

Ayuda a tu Pastor

Cada año, cientos de pastores dejan el ministerio y toman otras profesiones porque no pueden soportar las dificultades y desánimos de su llamamiento. Muchos de los que siguen con su obra tienen estados depresivos graves. Uno de los factores claves de esta tendencia es que la eficacia del pastor está directamente relacionada con el servicio voluntario y amoroso de los miembros de la iglesia. Por lo tanto, si somos cristianos  debemos preguntarnos: ¿Qué debemos hacer para ayudar a nuestro pastor a realizar la obra que Dios le ha encomendado?.

He aquí cinco pasos que podemos seguir:

Orar

Recuerda al pastor y su familia en oración. Cada pastor sincero puede identificarse con el llamamiento de Pablo: “…Os ruego, hermanos…, que me ayudéis orando por mí” (Romanos 15:30). El pastor y su familia son simples seres humanos como los demás. Tienen los mismos problemas y debilidades, que se unen a las dificultades de un ministerio público. Por eso mismo debiéramos orar personal y específicamente por ellos a diario.

Someterse

Reconocer al pastor como líder espiritual de la congregación. Poner en práctica la exhortación de Hebreos 13:17 “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría y no quejándose, porque esto no es provechoso”. E s cierto que los pastores  no han de actuar como “enseñoreándose de la grey de Dios” (1 Ped. 5:3), ni hay que verles como dictadores infalibles, pero “hay que sujetarse” y cada miembro de la iglesia debe reconocer su posición y llamamiento.

Ocuparse en algo

Escoger una tarea en la iglesia y dedicarle toda la energía. Pedirle al Señor que nos dirija y obedecer de todo corazón las palabras de Pablo: “Todo lo que hagáis, hacedlo de todo corazón como para el Señor” (Col. 3:23). Si cada miembro de iglesia que tiene capacidad hiciera algo y lo hiciera bien, nuestros pastores gozarían muchísimo más de su tiempo y trabajo.

Ser sincero

Ser sinceros y abiertos con el pastor. Si su ministerio es eficaz, animarle diciendo lo que pensamos. Pero si estamos convencidos de que no está predicando todo el consejo de Dios, comentárselo también. Si se sabe de alguien a quien se está descuidando pastoralmente, decírselo también con espíritu amable y cristiano. Pero por favor, no esparzamos disensiones y discordias , comentando estas cosas con otros, y más con los recién convertidos.

Ser paciente

Ejercitar paciencia con el pastor. Recuerda que es un hombre imperfecto trabajando con un grupo de persona también imperfectas. De hecho, tú mismo puedes ser una de sus dificultades. En resumen, el pastor no necesita simpatía; necesita apoyo. Se le puede ayudar orando por él, reconociendo y aceptando su liderazgo, tomando seriamente nuestras responsabilidades y siendo sinceros con él.

 

 Asunto de registro

Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. (Apocalipsis 20:15)  

Un residente de once años de edad del pueblo de Council Bluffs, Iowa, descubrió que tenía un verdadero problema. Según la oficina local y la estatal de registros, él no existía. Este problema salió a la luz cuando sus padres solicitaron pasaportes para un viaje familiar fuera del país. Descubrieron que su hijo no poseía certificado de nacimiento. A los padres se le dijo que desde un punto de vista legal no tenían ningún hijo nacido en la fecha que ellos afirmaban. Ni la oficina del escribano del condado ni la sección de estadísticas de vida del departamento de sanidad del estado tenían registro alguno de su nacimiento.

El problema del certificado de nacimiento ausente era un evidente error que se resolvió pronto. Sin embargo, la carencia de un certificado de “nuevo nacimiento”, como se describe en el capítulo 20 de Apocalipsis, es un asunto mucho más serio. Según el versículo 12, los acontecimientos se desarrollarán así: Primero, se abrirá un juego de registros para su examen. La información contenida en las páginas de estos libros constituirá la base para el juicio de todos lo que compadezcan en el tribunal de Dios en el gran día final. Después, otro libro será abierto, el de la vida. Todo aquel cuyo nombre no aparezca en este libro será negado de todo derecho de ciudadanía en el cielo y será sentenciado a lo que Juan llama el lago de fuego. Los registros de Dios son verdaderos, y en ellos no cabe error alguno.

¡Qué razón tan solemne para aceptar ahora el perdón que Dios te ofrece! Cerciórate de que tu nombre está registrado en el importantísimo libro de la vida. Su ausencia o presencia en él será determinante para el sitio en el que estarás por la eternidad. 
 

Pensamiento: A no ser que te halles entre los redimidos, no puedes contar con llegar al cielo.  

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Falsas pretensiones

Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad. (Mateo 23:28)

Durante 11 años un hombre de Massachusetts mantuvo su secreto escondido de los demás.  Nadie sospechaba que algo no fuera bien.  Incluso en casa su conducta parecía normal.  Se sentaba con su diario cada noche después de la cena, y ni siquiera su mujer sabía nada de su problema.

Pero llegó el día en que no pudo soportar más aquella tensión de encubrimiento.  Después de años de guardar cuidadosamente su secreto, finalmente confesó.  No podía leer.  Había estado pretendiendo algo falso.

Muchos hay que ponen una falsa apariencia en cuanto a sus vidas espirituales.  Parecen cristianos.  Hablan como tales, se unen a una iglesia, y ocultan cuidadosamente sus pecados.  Actúan  piadosamente, e intentan  hacer una buena impresión, y la gente supone que son cristianos.  Pero en su fuero interno, estos “actores espirituales”  saben que no han admitido su condición pecaminosa delante de Dios ni han puesto su confianza en el Señor Jesucristo como su única esperanza de salvación.  Externamente  “se muestran justos”, pero internamente están  “llenos de hipocresía  e iniquidad”  (Mateo 23:28).

¿Has estado pretendiendo en falso?  Puede que engañes a otros, ¡pero no puedes engañar a Dios!  Él ve tu corazón.  ¡Echa fuera las falsas pretensiones! Recibe al Hijo de Dios como tu Salvador.  Experimenta lo verdadero.

Pensamiento: Puede que tengas toneladas de religión, y ni un gramo de salvación.

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

El  “anillo” de la conciencia

...Dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos.    (Romanos 2:15)

Hay un relato de un príncipe de Oriente que recibió de un mago un anillo con diamantes, rubíes y perlas. “Este anillo” le dijo el mago, “tiene más valor que las hermosas gemas con las que está adornado. Descubrirás que tiene una rara y mística propiedad.” El príncipe pronto encontró que cada vez que tenía un mal pensamiento o que cometía una mala acción, el anillo le oprimía el dedo causándole dolor.

Comentando acerca de esta leyenda, el clérigo escocés del siglo 19, Thomas Guthrie, escribió: “Un anillo así, gracias a Dios, no es la propiedad peculiar de los reyes. Los más pobres de nosotros podemos poseer esta joya inestimable; porque el anillo de la fábula es como la voz de Dios dentro de nosotros cuando hacemos lo malo.”

Aunque nuestra conciencia es una valiosa posesión, no es infalible. La Biblia nos habla de personas con una conciencia débil (1 Co 8:7), contaminada (Tit 1:15), y mala (He 10:22). Los hay incluso que la tienen cauterizada (1 Ti 4:2 ) al pecar de manera tan persistente que pierden su sensibilidad acerca del mal.

El salmista declaró: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (119:11). La conciencia ha de ser conducida por la Palabra de Dios si ha de ser fiable como advertencia del mal.

¿Tienes una conciencia recta?

PENSAMIENTO: La conciencia es una brújula segura sólo cuando ella está guiada por Dios.

Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA

 

Fuente de energía

Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. …Separados de mí, nada podéis hacer. (Juan 15:5)

Una de las herramientas más útiles que tengo en mi caja de herramientas es un destornillador eléctrico sin cable. Pertenece a la nueva generación de servo-herramientas que dejan atrás como anticuado el duro trabajo de atornillar a mano. Se pone la punta en la cabeza del tornillo, se aprieta un botón, y cosa hecha. Pero hay un problema con esta útil herramienta. Depende totalmente de una fuente de energía externa, y tiene que ser cargado con regularidad. Sin un cargador, es una herramienta embarazosa, inútil.

Lo mismo sucede con nosotros. Necesitamos una fuente de energía  externa si queremos servir eficazmente a Dios donde Él nos ha puesto.

Empleando la analogía de una vid y sus ramas, Jesús dijo a sus discípulos que sin un contacto continuado con Él serían ineficaces e improductivos (Juan 15:4-5) .

Mantenemos nuestra energía espiritual pasando tiempo con Jesús. Nuestra fe se renueva mediante la oración, la alabanza, la confesión de nuestros pecados y la obediencia a la Palabra de Dios. Necesitamos regularmente encuentros a solas con el Señor, así como una renovación continuada de nuestra confianza en Jesús a lo largo del día.

Nunca olvidemos lo que Jesús dijo a sus discípulos: “Separados de mí, nada podéis hacer.”

Pensamiento: Pasar tiempo con Cristo te hace semejante a Él.

Colaboración de: Carla Armendariz, Glendale, California, USA 


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Devocionales

                     Sección 4

  En esta sección te presentamos varias lecturas devocionales

  Misterio divino  
  ¿Cuán rico eres?
  Pregunta antiquísima
  El sabio
  Evaluando nuestras...
  Ayuda a tu pastor
  Asunto de registro
  Falsas pretensiones
  Anillo de la conciencia
  Fuente de energía

                     Nota

Estas lecturas te  invitarán  a la meditación y reflexión.

Si tienes lecturas devocionales, envíalas a través de nuestro correo electrónico. Prometemos publicarlas y darte el crédito correspondiente. 

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