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EL SEÑOR TE CONOCE POR TU NOMBRE


Al principio del año académico, la directora de una escuela de la ciudad donde vivo prometió aprender el nombre de los 600 alumnos que asistían. El que dudara de su capacidad o determinación podía revisar sus antecedentes: el año anterior, había aprendido el nombre de 700 alumnos; y, previo a eso, el de 400 más en diferentes escuelas… 

Reflexión:
Yo reflexionaba en cuán importante habrá sido para esos estudiantes que ella los reconociera y los saludara por sus nombres.
En la Biblia leemos la historia de Zaqueo, a él Jesús lo llamó por su nombre también (Lucas 19:1-10). Mientras el Señor pasaba por Jericó, un próspero recaudador de impuestos, llamado Zaqueo, trepó a un árbol para verlo. «Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa» (v. 5). En vez de ignorarlo o de decir: «Oye, tú que estás en ese árbol», Jesús lo llamó por su nombre. De ahí en adelante, a aquel hombre le cambió la vida..
Fiel creyente en Cristo, cuando parece que nadie sabe quién eres ni se interesa por ti, recuerda que Jesús nos conoce por nuestro nombre y anhela que nos relacionemos con Él personalmente.

Sí, es una grande bendición el saber que nuestro Padre celestial nos mira con ojos de amor, que nos conoce personalmente y que está atento a cada detalle de nuestra vida... ¡Exaltado sea Su Santo Nombre por siempre! Amén.
Bendiciones mil.

 

ROCA ETERNA


Fue un triste día de mayo del 2003, cuando «El viejo de la montaña» se desprendió y se deslizó por la ladera. Este perfil de 12 metros del rostro de un anciano, esculpido por la naturaleza en una cadena montañosa de New Hampshire, Estados Unidos, había sido durante mucho tiempo una atracción para los turistas, una presencia sólida para los habitantes del lugar y el emblema oficial del lugar donde se encontraba. 
Algunos residentes de los alrededores quedaron devastados cuando se desmoronó. Una mujer declaró: «Crecí pensando que alguien me cuidaba. Ahora me siento más desprotegida»...

Reflexión:
A veces, una presencia confiable desaparece. Algo o alguien de lo cual hemos dependido no está más, y nuestra vida se estremece. Tal vez sea la pérdida de un ser querido, de un trabajo o de la salud misma. Esa pérdida nos hace sentir inestables. Incluso, es probable que pensemos que Dios ya no está cuidándonos.
Sin embargo la Biblia afirma, «los ojos del Señor están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos» (Salmo 34:15); «cercano está el Señor a los quebrantados de corazón» (v. 18). Él es la Roca de cuya presencia podemos depender siempre.
Fieles creyentes en Cristo, la presencia de Dios es real. Él está cuidándonos permanentemente. Es una roca sólida y etena. Él no es como «El viejo de la montaña» que dejó de ser, Él vive, reina y permanece para siempre. Moisés lo dijo así: «El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto. […] Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca… » (Deuteronomio 32:4, 31); y el salmista lo expresó así: «Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre» (Salmo 73:26). Amén.

Bendiciones mil.

 

EL BORDADO Y LAS HILACHAS


Cuando yo era pequeño, mi mamá solía coser mucho. Yo me sentaba cerca de ella y le preguntaba qué estaba haciendo. Ella me respondía que estaba bordando. Yo observaba el trabajo de mi mamá desde una posición más baja que donde estaba sentada ella, así que siempre me quejaba diciéndole que desde mi punto de vista lo que estaba haciendo me parecía muy confuso. Ella me sonreía, miraba hacia abajo y gentilmente me decía: "Hijo, ve afuera a jugar un rato y cuando haya terminado mi bordado te pondré sobre mi regazo y te dejaré verlo desde mi posición". Me preguntaba por qué ella usaba algunos hilos de colores oscuros y por qué me parecían tan desordenados desde donde yo estaba. Unos minutos más tarde escuchaba la voz de mi mamá diciéndome: "Hijo, ven y siéntate en mi regazo". Yo lo hacía de inmediato y me sorprendía y emocionaba al ver la hermosa mariposa posada sobre una flor o el bello atardecer en el bordado. No podía creerlo; desde abajo se veía tan confuso. Entonces mi mamá me decía: "Hijo mío, desde abajo se veía confuso y desordenado, pero no te dabas cuenta de que había un plan arriba… Había un diseño, sólo lo estaba siguiendo"...

Reflexión:
Dios está haciendo algo en mayor escala en el mundo. Él es el artista que ve el cuadro final y nosotros somos sus «colaboradores» (1 Corintios 3:9), que ayudamos a hacerlo realidad. No podemos ver el cuadro final, pero seguimos obrando por la fe, sabiendo que somos parte de una obra de arte asombrosa, hecha sobre la Tierra, pero que se ve mejor desde el cielo.
Fieles creyentes en Cristo, “ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2). Muchas veces en medio de las luchas y las pruebas he mirado al cielo y he dicho: "Padre, ¿qué estás haciendo?" Él responde: "Estoy bordando tu vida". Entonces yo le replico: "Pero se ve tan confuso, es un desorden. Los hilos parecen tan oscuros, "¿por qué no son más brillantes?" El Padre parecía decirme: "Hijo, un día te traeré al cielo y te pondré sobre mi regazo y verás el plan desde mi posición….Entonces apreciarás mejor mi obra maestra… Sí, Dios está utilizándonos para crear una obra maestra… Esa obra se aprecia mejor desde el cielo… ¡Exaltado y alabado sea Su nombre por siempre! Amén.
Bendiciones mil.

 

AYUDANDO A OTROS TE AYUDAS A TI MISMO


Un hombre que estaba escalando en las montañas de Chugach, Alaska, esperaba llegar al campamento antes que la tormenta de nieve comenzara. La tormenta dio con tal furia que él no podía ver siquiera a un metro frente a su cara. La ventisca de nieve y hielo le derribaba mientras luchaba por encontrar su camino. Aunque sabía que estaba a corta distancia del campamento, había perdido su sentido de la orientación y no podía determinar qué camino seguir. Finalmente, en la oscuridad de la noche, se desplomó totalmente agotado en un banco de nieve… No podía seguir adelante. Se resignó a morir. Mientras yacía en la nieve, le pareció oír algo: un grito, como los gemidos de un cachorro. Llamó e intentó arrastrarse hacia el sonido. Efectivamente, era un perro que también estaba perdido en la tormenta. El cachorro de alguna forma se había separado de su madre y se estaba helando hasta la muerte. El hombre rápidamente comenzó a frotar la piel del perro, tratando de mantener su circulación sanguínea para que pudiese sobrevivir. Calentó el perro con el aliento de su boca, continuando toda la noche para mantener al perro vivo. Al día siguiente, exploradores del poblado encontraron al hombre y al perro vivos. Descubrieron que el hombre, al mantenerse activo tratando de mantener el perro vivo durante la noche, se mantuvo vivo también…

Reflexión: 
Los seres humanos desde que tenemos uso de razón, normalmente tenemos durante nuestra vida situaciones buenas y malas. Las situaciones buenas son esas que nos encanta que nos sucedan a cada momento y quisiéramos vivir solo de buenas situaciones. Las situaciones malas son esas que lejos de no gustarnos o agradarnos, nos dejan una enseñanza que podemos apreciar si por un momento reflexionamos en ellas. El Apóstol Pablo pudo decir en su carta a los Romanos “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8:28). Todo en la vida del creyente no es “color de rosas”, pero Dios como TODOPODEROSO es capaz de cambiar las circunstancias adversas a nuestro favor.
Fieles creyentes en Cristo, pensemos en esto por unos segundos: Cuando servimos a otros como se nos ilustra en esta anécdota, les hacemos mucho bien. Pero más importante aún, quizá, nosotros somos los que cambiamos… Nos beneficiamos... Crecemos... Nos parecemos más a Cristo. Si te sientes espiritualmente vacío, quizá necesites pensar menos en ti y servir a otros… Sí, el camino para salir del decaimiento espiritual y recibir una vida espiritual más vigorosa… muchas veces es ayudar a otros en sus necesidades.
Amén.
Bendiciones mil.

 

DEJEMOS LOS RESULTADOS EN MANOS DE DIOS


En abril de 1937, las fuerzas invasoras de Mussolini obligaron a huir de Etiopía a todos los misioneros que trabajaban en la región de Wallamo. Allí quedaron 48 personas convertidas al cristianismo, que apenas tenían el Evangelio de Marcos para alimentarse espiritualmente. Incluso eran pocos los que sabían leer. Pero cuatro años después, cuando los misioneros volvieron, la iglesia no solo había sobrevivido, ¡sino que tenía 10.000 miembros!
Reflexión:
Cuando el apóstol Pablo fue forzado a irse de Tesalónica (ver Hechos 17:1-10), anhelaba saber si había sobrevivido el pequeño grupo que había quedado allí (1 Tesalonicenses 2:17). Pero más tarde, cuando Timoteo visitó la iglesia de los tesalonicenses, le informó a Pablo, en Atenas, sobre la «fe y amor» de ellos (1 Tesalonicenses 3:6). Se habían convertido en «ejemplos» para los creyentes de las regiones vecinas de Macedonia y Acaya (1 Tesalonicenses 1:8).
Pablo nunca atribuyó el mérito del crecimiento de su ministerio ni a sí mismo ni a otros, sino que se lo concedió a Dios: «Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios» (1 Corintios 3:6).
Fieles creyentes en Cristo, las circunstancias difíciles pueden frustrar aun nuestras mejores intenciones, pero Dios hace crecer a Su iglesia incluso en tales situaciones. Lo único que debemos hacer nosotros es permanecer fieles y dejar los resultados en manos de Él… Como lo expresa el antiguo himno: «Sembraré la simiente preciosa del glorioso evangelio de amor. Sembraré, sembraré, mientras viva; Dejaré el resultado al Señor…». Amén.
Bendiciones mil.

 

LA POLILLA EMPERATRIZ


Un hombre encontró un capullo de una polilla emperatriz y lo llevó a su casa para poder ver cuando la polilla saliera de su capullo. Cierto día apareció una pequeña apertura. El hombre se sentó y observó la polilla por varias horas mientras forzaba su cuerpo para salir por el pequeño orificio. Entonces pareció parar de hacer cualquier progreso. Al hombre le parecía que la polilla había logrado romper el capullo lo más que pudo y se encontraba atrapada. Para hacerle un favor, el hombre decidió ayudar a la polilla. Usando un par de tijeras recortó el remanente del capullo para que la polilla pudiese salir. Rápidamente la polilla emergió, pero tenía el cuerpo hinchado y alas pequeñas y arrugadas. El hombre continuó observando la polilla, esperando que las alas se agrandaran y expandieran para ser suficientemente capaces de soportar el peso del cuerpo. Pero nada de esto sucedió. De hecho, la pequeña polilla se pasó el resto de sus días arrastrándose con un cuerpo hinchado y alas arrugadas. Nunca pudo volar. El hombre en su bondad y prisa nunca entendió que lo restringido del capullo y el esfuerzo requerido para que la polilla pudiese salir por la pequeña apertura era la forma en la que Dios forzaba el fluido de su cuerpo a sus alas para que la polilla estuviese lista para volar una vez que lograra su libertad del capullo...

Reflexión:
Fieles creyentes en Jesucristo, tal como la polilla puede solamente alcanzar libertad y vuelo como resultado de su lucha, en ocasiones necesitamos esforzarnos para convertirnos en todo lo que Dios tiene pensado que seamos. En ocasiones deseamos que Dios elimine nuestras batallas y quite todos los obstáculos; pero tal como el hombre lisió a la polilla emperatriz, nosotros también estaríamos lisiados si Dios hiciera eso para nosotros. Dios no elimina nuestros problemas y dificultades, pero Él promete estar con nosotros en medio de ellos y utilizarlos para restaurarnos, haciendo de nosotros personas más fuertes y mejores. El apóstol pedro escribió: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca” (1 Pedro 5:10).
Amén.
Bendiciones mil.

 


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Devocionales

                     Sección 31

  En esta sección te presentamos varias lecturas devocionales

  El Señor te conoce por tu nombre
  Roca Eterna
  El bordado y las hilachas
  Ayudando a otros te ayudas...
  Dejemos los resultados en manos...
  La polilla empratriz

                     Nota

Estas lecturas te  invitarán  a la meditación y reflexión.

Si tienes lecturas devocionales, envíalas a través de nuestro correo electrónico. Prometemos publicarlas y darte el crédito correspondiente.  

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