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La práctica de la predicación

Sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (1 Timoteo 4:12)

Un pastor estaba haciendo una gira guiada por un campo misionero. El líder del grupo le pidió si quería saludar a los creyentes y darles un breve mensaje cuando llegaran. Accedió, aunque con reservas debido a la barrera del idioma.

El guía, que estaba familiarizado con el pa

ís, intentó acomodarlo diciéndole:

“Yo seré su intérprete. Practicaremos algunas veces antes del servicio. Estoy seguro de que no encontrará dificultades.”

“Lo intentaré” Dijo el pastor, “¡aunque no tengo la costumbre de practicar lo que predico!“

Podemos sonreírnos ante lo que dijo el pastor, pero sus palabras expresan un problema que todos los cristianos confrontamos. No siempre practicamos lo que “predicamos”. Lo que afirmamos creer y predicamos a otros no siempre concuerda con la manera en que vivimos. Nuestras acciones a veces contradicen todas nuestras buenas palabras. Y lo que los demás ven en nuestras vidas pueden hacer una impresión mucho más fuerte sobre ellos que lo que oyen de nuestra boca.

Pablo amonestó a Timoteo para que fuera ejemplo de los creyentes en palabra, en conducta, en amor, en espíritu, en fe y en pureza. Aunque esta instrucción se dirigía a un joven creyente en la iglesia primitiva, también se nos aplica a tí y a mí.

Señor, ayúdanos a practicar lo que predicamos. 

Pensamiento: Un gramo de ejemplo vale lo que una tonelada de consejo.  

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Fuerza en la debilidad 

Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad ( 2 Corintios 12:9) 

Charles Haddon Spurgeon, conocido como “el príncipe de los predicadores”, tuvo la sensación de que había predicado uno de sus sermones de manera tan deficiente un domingo, que estaba avergonzado de sí mismo. Mientras se iba de su iglesia, el Tabernáculo Metropolitano en Londres, se preguntaba qué bien podría salir de aquel mensaje. Cuando llegó a su casa, se puso de rodillas y oró: “ Oh Señor Dios, tú puedes hacer algo de nada. Bendice aquel sermón.”

En los meses que siguieron, 41 personas dijeron que habían decidido confiar en Cristo debido a aquel “débil” mensaje. Al siguiente domingo, para compensar por su anterior “fracaso”, Spurgeon había preparado un “gran” sermón pero nadie respondió.

La experiencia de Spurgeon pone en la palestra dos importantes lecciones para todos los que servimos al Señor: Primero, necesitamos la bendición de Dios sobre nuestros esfuerzos. Salomón dice en el Salmo 127:1; “ Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican.” Y, segundo, nuestra debilidad es una ocasión para la operación del poder de Dios. El apóstol Pablo dice: “ Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Cor. 12:10).

Cuando dependamos del Señor, experimentaremos Su fuerza en nuestra humana debilidad. 

 Pensamiento: Hemos de reconocer nuestra debilidad para experimentar la fuerza de Dios. 
 

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Lee y obedece 
 

¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. ( Salmo 119:9) 
 

El año pasado, la revista U. S. News and World Report publicó una carta de un hombre que decía que no quería que sus hijos leyesen la Biblia porque contiene historias de inmoralidad sexual. Sin embargo, muchas personas irreligiosas como este hombre se oponen de manera constante a los esfuerzos por prohibir o controlar la producción de revistas pornográficas. Dicen que no hacen daño a nadie, ni siquiera a los niños.

Puedo atestiguar personalmente que durante 65 años de una lectura habitual de la Biblia nunca he encontrado una historia o versículo que me alentara a hacer nada deshonesto o cruel o inmoral.

Sin embargo, han sido varios los que me han confesado que la pornografía los influenció a entrar en una forma destructiva de vida. Cuando las personas creyentes en la Biblia caen en estos males, generalmente admiten que su caída tuvo lugar en parte porque se habían apartado de la lectura diaria de la Biblia.

Querría retar a todo aquel que dude del valor de la lectura de la Biblia que comience a leerla a diario. Sobre la base de lo que la Biblia dice de sí misma y de lo que ha hecho por mí y por otros, estoy seguro de que conducirá a todos hacia la bondad y Dios, no hacia el mal.

Así que, lee la Biblia y obedece sus palabras. 
 

Pensamiento: Muchas personas están contra la Biblia porque la ignoran.  

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Más allá de las sombras 

Alzaré mis ojos a los montes. .... Mi socorro viene de Jehová. (Salmo 121:1, 2) 
 

Me encanta la vista de las Rocosas desde Denver. En primer término están los contrafuertes, y detrás se alzan los altos montes. En un día claro se pueden ver el Pico Long, el Monte Evans, y otros con altitudes de 4,300 metros, con las cumbres cubiertas de nieve.

Una mañana temprano, mientras miraba a los montes hacia el oeste, vi un espectáculo que me llenó de maravilla. Por causa de una capa de nubes bajas y grises, los contrafuertes yacían bajo pesadas sombras. Probablemente estaba nevando. Los contrafuertes se presentaban oscuros y amenazadores, suficiente para desalentar a cualquier potencial viajero. Pero más allá de ellos, los picos blancos, coronados de nieves, resplandecían bajo el sol. Parecían decir: “Una vez hayas pasado a través de las sombras, todo estará bien.”

Mientras miraba aquel espectáculo, pensé cuánto se parecía a nuestro viaje espiritual. Somos peregrinos siguiendo a Cristo. Más allá de nosotros puede que sólo podamos ver las sombras de los contrafuertes de las dificultades, las enfermedades, las frustraciones y las tribulaciones. El camino parece amenazador y difícil. Pero luego levantamos nuestra mirada más a lo alto. Ahí, resplandeciendo en la lejanía bajo el sol, están las gloriosas cimas de las promesas de Dios.

¿Dónde estás ahora mismo? ¿En tenebrosos contrafuertes, bajos las nubes oscuras? No desesperes. Sigue hacia arriba. Las cumbres soleadas se encuentras justo detrás. 

Pensamiento: Para ver más allá de las sombras de la tierra, mira a la luz, que es Cristo. 
 

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Un acuerdo con la muerte

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Eclesiastés (12:10)

Según una antigua fábula, un hombre hizo un insólito acuerdo con la Muerte.  Le dijo al Torvo Segador que lo acompañaría bien dispuesto cuando llegara el tiempo de morir, pero sólo con una una condición, que la Muerte le enviara un mensajero con una buena antelación para advertirle.

Las semanas se transformaron en meses, y los meses en años. Luego, una desapacible tarde de invierno, mientras aquel hombre estaba sentado pensando en sus posesiones, la Muerte entró de repente en la estancia y le tocó en el hombro.  Sobresaltado, el hombre exclamó: “¡Has venido aquí tan pronto, y sin advertirme!  ¡Pensé que teníamos un acuerdo!”

La Muerte le replicó:  “He mantenido de sobras mi palabra.  Te he enviado muchos mensajeros. Mira en el espejo y verás algunos de ellos.”  El hombre hizo como le indicaba, y la Muerte le susurró:  “¡Fíjate en tu cabello!  Estuvo espeso y negro, ahora es claro y cano.  Fíjate en la manera que inclinas la cabeza para escucharme, porque no puedes oír muy bien.  Fíjate lo cerca que debes ponerte del espejo para verte con claridad.  Sí, te he enviado muchos mensajeros a lo largo de los años.  Siento que no te hayas preparado, pero ha llegado el momento de partir.”

Puede que hayas tenido muchas advertencias similares.  Mientras hay tiempo, cree en en el Señor Jesucristo y serás salvo.  Búscale ahora antes que seas llamado al inevitable encuentro con la Muerte.

Pensamiento: Nunca es demasiado pronto para recibir a Cristo, pero en cualquier momento podría ser demasiado tarde.

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Una triste verdad dicha con amor

            Temed mas bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.  (Mateo  10:28)

Una iglesia que necesitaba un pastor invitó a varios candidatos a venir y predicar.  Un ministro habló acerca del Salmo 9:17  “Los malos serán trasladados al infierno.”  El presidente de la junta se mostró contrario a este candidato.  Pocas semanas después, vino otro predicador y empleó el mismo texto para su sermón. Esta vez el hombre dijo  “¡Es bueno!  Llamémosle.”

Los otros miembros de la junta le miraron sorprendidos, y  uno de ellos le preguntó:  “¿Cómo es que le gusta?  Empleó el mismo texto que el otro ministro.” “Es verdad,”  contestó el presidente,  “pero  cuando el segundo hombre enfatizó que los perdidos serán trasladados al infierno, lo dijo con lágrimas en sus ojos y con preocupación en su voz. El primer predicador casi parecía gozarse en ello.”

Cuando Jesús advirtió de la terrible realidad del infierno, Sus palabras tienen que haber sonado terribles.  Pero estaban motivadas por un profundo amor hacia los perdidos.  En la Biblia dice Dios:  “No quiero la muerte del impío”  (Ezequiel  33:11).  Dios  “quiere que todos los hombres sean salvos”  (1 Tim 2:4). Así, cada vez que Jesús se refirió al infierno, Sus oyentes tienen que haberse dado cuenta de Su preocupación.

Nuestros corazones debieran entristecerse al pensar en la terrible suerte que  aguarda  a los que rechazan la salvación de Dios en gracia.  ¡Hablemos con amor a los perdidos, y apremiémoslos  a que acepten a Cristo antes de que sea demasiado tarde!

PENSAMIENTO:  ¿Sientes una carga por los perdidos, o has perdido tu carga? 

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

No son unos don-nadie

Los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios. (1 Corintios  12:22)

Le estaban enseñando a un visitante un lazareto en la India.  Al mediodía sonó un gong para la comida.  Gente de todas partes de la colonia salió en dirección del comedor.  El aire se llenó de risas.  Dos jóvenes, uno montado en la espalda del otro, jugaban a ser caballo y jinete, y estaban divirtiéndose inmensamente.

Mientras el visitante observaba, vio que el hombre que llevaba a su amigo era ciego, y que el hombre montado era cojo.  El que no podía ver empleaba los pies; el que no podía andar empleaba sus ojos.  Se ayudaban entre sí, y disfrutaban mucho con ello.

Imagínate una iglesia así, donde cada miembro emplease sus fuerzas para suplir a las debilidades de otro.  Esto es lo que debería estar sucediendo en cada congregación de creyentes.  Pablo asemejó los dones espirituales a varias partes del cuerpo humano.  Los ojos ven.  Los oídos oyen.  Las manos trabajan.  Los pies mueven el cuerpo adelante.  Todos son esenciales.  Y cuando cada uno cumple su función, todo el cuerpo se beneficia.

Todos tenemos debilidades, pero todos tenemos también nuestros puntos fuertes.  El Espíritu de Dios ha dado dones a cada uno de nosotros para el bien de la iglesia.  Nos necesitamos unos a otros.  En la iglesia, no existen los don-nadie.

PENSAMIENTO:  No existe nadie insignificante en el servicio de Cristo. 

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Un sermón de la naturaleza

El muchacho consentido avergonzara a su madre.  –Proverbios 29:15.

¿Alguna vez has visto una Mamá Reyezuelo enojada darle picotazos a alguien?  Nunca olvidaré una vez que vi a un pajarito atacar a mi padre cuando yo era muchacho. Mi padre había colocado una serie de casitas para pajaritos reyezuelos alrededor del patio, y le encantaba ver cada año como criaban a sus familias.  Una de sus casitas estaba hecha con una tapa que tenía una bisagra de manera que papá podía levantarla y mirar el nido.

Un día que quería ver una nueva familia que acababa de salir del cascarón, mi padre se acercó a la casita y recibió un fuerte regaño de parte de mamá  reyezuelo.  ¡cómo lo reprendió!  Ignorando sus advertencias, mi padre estaba a punto de levantar la tapa cuando la furiosa avecilla madre voló a toda velocidad justo a la cabeza de mi padre, le dio un picotazo tan fuerte ¡que lo hizo sangrar!

¿Tenemos nosotros, como padres cristianos, la misma preocupación por nuestros hijos?  ¿Somos diligentes para protegerlos del mal que podría causarles un daño espiritual?  ¿Los estamos instruyendo acerca de las amenazas del mundo, de la carne y del diablo?  ¿Conocemos a sus amigos?  ¿Supervisamos los programas de televisión que ellos miran?. 

Nuestros hijos necesitan nuestra atención y cuidado.  Que Dios nos ayude a protegerlos de daños espirituales.

Pensamiento: El carácter que nuestros hijos tengan mañana depende de lo que pongamos en su corazón hoy. 

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Transmite la alabanza

Generación a generación celebrará tus obras. (Salmo 145:4)

ACABABA de nacer un bebé.  La abuela estaba en el hospital para visitar a su hija y a su nueva nieta.  Las tres estaban solas en la habitación de la paciente. “¿No te he contado acerca de tu nacimiento?”,  le preguntó la abuela. "Por lo que a nosotros toca, Dios obró un milagro para traerte al mundo viva.”

“Por favor, cuéntame,” le dijo la nueva madre.

“Bueno, ya sabes que las cosas no estaban tan avanzadas en los años de la depresión como ahora.  Tú decidiste anticiparte a la fecha prevista, y fue durante una tempestad de nieve.  Vivíamos en el campo, y tu padre me puso en nuestro viejo automóvil y nos dirigimos a la ciudad.  En un tramo intransitado de la carretera, el automóvil se detuvo de repente, y papá no podía ponerlo otra vez en marcha.  Entonces llegó otro automóvil y se paró.  Un hombre que nunca habíamos visto antes salió, puso nuestro automóvil en marcha, y nos siguió hasta el hospital.  Si no hubiésemos llegado cuando llegamos, habrías muerto, porque hubo complicaciones.  Dimos alabanzas a Dios por enviar a aquél hombre.  Nunca hemos sabido quién era.  Dios quería que nacieses, y desde entonces ha estado cuidando de ti.”

Aquella nueva madre se sintió abrumada.  Años después le contó la historia a su hija, dando alabanzas a Dios.  Aquella hija es mi tía, y ella me lo contó a mí.

Dios obra en nuestras familias, y estamos agradecidos por ello.  Asegurémonos de que transmitimos la alabanza a nuestros hijos!

PENSAMIENTO:  Dios nunca deja de darnos razones para alabarle.    

Colaboración de: Julio Linares, North hollywood, California, USA

 

Cumple tu ministerio

Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. (2 Timoteo 4:5)

En ocasiones no nos sentimos satisfechos con las responsabilidades que Dios nos ha dado, pensando que tenemos aptitudes para un ministerio de mayor alcance. Mirando envidiosos al tamaño o alcance del llamamiento de hermanos nuestros en la fe, tenemos en poco nuestro propio trabajo y empezamos a descuidarlo. En su libro Be Faithful “sed fieles”, Warren W. Wiersbe ilustraba cómo un líder cristiano afrontó este problema. “Un joven predicador se quejaba una vez a C. H. Spurgeon, el famoso predicador bautista, de que el no tenía una iglesia tan grande como la que se merecía.“ "¿A cuántas personas predica usted?, le preguntó Spurgeon" Bueno alrededor de cien, contestó el hombre. Solemnemente, Spurgeon le dijo: “Es una cantidad suficiente por la que rendir cuentas en el día del juicio.”

La verdad de la afirmación de Spurgeon es expresada en el recordatorio de Pablo: "Cumple tu ministerio”. El apóstol le estaba diciendo a este joven amigo en la fe que hiciera todo aquello a lo que Dios le había llamado. Pero ello no significaba que Timoteo tuviera que hacer las mismas cosas que Pablo fue llamado a hacer. Ni significaba tampoco que debería lograr todo lo que el apóstol había logrado. Más bien, ello significaba que sea que la tarea de Timoteo fuera grande o pequeña, pública o detrás de las bambalinas, debía cumplir su ministerio de una manera diligente y digna de alabanza.

Lo mismo es cierto de nosotros. Sea que estemos enseñando a tres muchachos díscolos en una clase de escuela dominical, como dirigiendo un club de chicas con cientos de miembros, o predicando ante miles, debemos llevar a cabo nuestro trabajo con fidelidad. Esto es lo que Dios espera de nosotros. Y, al llevar a cabo fielmente este trabajo, estaremos con ello cumpliendo nuestro ministerio. 

Pensamiento: Haz lo que puedas, allí donde estés, y con lo que tengas a tu disposición.  

Colaboración de: César Gónzalez, Sun Valley, California, USA.


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Devocionales

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  Lee y obedece
  Más allá de las...
  Acuerdo con la muerte
  Una triste verdad...
  ...Unos don-nadie  
  Sermón de la natura
  Transmite la alabanza
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