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Nota del Webmaster: Agradecemos a nuestro amado hermano Alfredo Baca Aguirre por la aportación de todo el material que a continuación les presentamos.

EL HIJO PRÓDIGO

(poema)

Por Alfredo Baca Aguirre

 

Tomó el dinero y su herencia recibió.

Y con un beso a su padre dijo adiós.

Dejó su casa y por el mundo vagó.

 

Estando lejos el dinero comenzó.

A comprar sueños, y querer comprar amor.

A hacer amigos y saciar su corazón.

 

Mas hombre necio, mira en tu vida.

Si la tristeza y el dolor.

Puedes saciarlos con tus riquezas.

Verás que solo hay aflicción.

 

Pasó el tiempo y la fama a él llegó.

Con su dinero mujeres conquistó.

También amigos su riqueza consiguió.

 

Buscaba a diario poder sentir amor.

Como un encanto que quite el dolor.

Y aquel encanto el dinero no compró.

 

De mil monedas solo una le quedó.

De cien amigos ninguno le siguió.

Y aquel vacío de vuelta regresó.

 

Pensando en ello el joven decidió.

Volver de nuevo a los brazos que dejó.

Empezar de nuevo y aliviar su corazón.

 

No queda nada cuando te apartas.

Del camino del Señor.

Vuélvete pronto a sus pisadas.

Y en ellas hallarás perdón.

  

 

NUEVO PACTO

 (poema)

Por Alfredo Baca Aguirre

 

Me llamaste desde niño

Y pusiste en mi tu amor

Mi estandarte era tu gracia

Y tu perdón.

 

No había sombras no había heridas

Lastimando el corazón

Solo gozo y alegría

En ti Señor.

 

Mas fui creciendo y pronto

Aquel mundo se extinguió

Perdí el camino y todo

Acabó.

 

Tal como la oveja que en el monte se extravió

Y así como aquel pastor

Tu amor me halló.

 

Muéstrame Señor misericordia

No dejes que sufra tu creación

Extiende tu mano en mi derrota

Haciéndome más que vencedor.

 

Hoy ha vuelto a florecer

Lo que el mundo marchitó

El invierno que fue crudo

Terminó.

 

Ya no hay nada que temer

Ya no hay llanto no hay dolor

He vuelto a ser niño

En ti Señor.

 

Hoy estoy de nuevo

Caminando en ti Señor

Regresé a la antigua senda de amor.

 

Un nuevo pacto hicimos

La cruz, tu sangre, y yo

Ahora estoy de nuevo en ti Señor.

 

 

PADRE Y AMIGO

 (poema)

Por Alfredo Baca Aguirre

 

Una sombra en el viento quedó.

Un espacio en el tiempo se abrió.

El silencio a tu boca llegó.

Y al cielo tu vida voló.

 

Ya no existen mas risas, ya no.

Terminó la ironía de amor.

El amar sin decirlo entre los dos.

Mas llevándolo siempre en el corazón.

 

Aunque te hayas ido, tú siempre estás cerca de mí.

Y tuve contigo, un padre y amigo para mí.

Tu vida y esfuerzo, fueron aliento a mi vivir.

Y con tu entrega, me hiciste un hombre de bien.

 

Algún día también yo me iré.

Y en algún lugar te encontraré.

Y te diré lo que siento hoy.

Y en un abrazo lo expresaré.

 

¿Crisis de fe o agonía espiritual?

Por Alfredo Baca Aguirre

Existe un pasaje bíblico que me llama la atención, debido a que habla de una “crisis espiritual” en uno de los más grandes profetas de Dios, de hecho, el más importante de todos:  Juan el Bautista.

En el evangelio de Juan capitulo 1:29 menciona:  “El siguiente día vio Juan a Jesús que venia a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. 

Vemos a Juan el bautista declarando a Jesús como el Mesías, el enviado de Dios.

Sin embargo, en Lucas 7:18-19 dice:

“Los discípulos de Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas. Y llamó Juan a dos de sus discípulos, y los envió a Jesús para preguntarle: ¿Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?”.

¿Qué pasaba en la vida de Juan el Bautista?  Muchas veces en nuestra vida cristiana hacemos declaraciones a favor de Dios, y más delante las negamos, dudando de las promesas bíblicas para nosotros.

Lo anterior se conoce como “crisis de fe”, y se interpreta como pruebas de parte de Dios para nuestra vida. 

El Señor envía pruebas a su pueblo con diferentes fines, los cuales son:

a)     Fortalecimiento de nuestra fe

b)     Ser obedientes a los designios de Dios

c)      Tener crecimiento espiritual

d)     Ser de testimonio a los demás

Como podemos ver, la prueba enviada es con el fin de mejorar el nivel espiritual, produciendo de momento una crisis de fe que nos pone a pensar si Dios se olvidó de nosotros, o bien, pensamos que hemos cometido algún pecado y es por eso que Dios nos castiga a través de la prueba.

Siempre que Dios habla a nuestra vida existe una crisis en nosotros, dado que se deberán hacer ajustes y cambios en todo nuestro ser, ya que todo aquello que no agrade a Dios tendrá que ser desechado.  Ahora bien, después de pasada la prueba, la crisis de fe desaparece de inmediato, debido a que el propósito de la misma ha sido cumplido y la bendición no se ha hecho esperar, así como la enseñanza inmersa en esto.

Juan el Bautista después de haber preguntado a Jesús, obtuvo la respuesta que acabaría con su crisis de fe, ya que Juan estaba preso y su fe había decaído; sin embargo, pudo pasar la prueba, y Jesús se refirió a él como el mas grande de los profetas (Lc. 7:28).

Queda claro lo de la crisis de fe, pero, ¿y la agonía espiritual?

Algunas veces se confunde una cosa con la otra, pero la diferencia podemos verla en el siguiente ejemplo, comparando la vida de Juan el Bautista con la del Rey Saúl. 

         Juan el Bautista 

               Rey Saúl

-Profeta de Dios

      -Rey de Israel

-Escogido de Dios       -Ungido de Jehová
-Ministraba la Palabra de Dios       -Ministraba a Israel
-Asesinado por obedecer a Dios         -Asesinado por desobediente
-En medio de su crisis pidió dirección de Dios       -Confió en él mismo
-Consultó a Jesús en su problema       -Consultó a una adivina
-Jesús mismo lo honró         -Dios mismo lo desechó

Siento tener que poner como mal ejemplo al rey Saúl, ya que fue un hombre que en su momento sirvió a Dios con todo su corazón, sin embargo, de la crisis de fe que padecía, pasó a una agonía espiritual al faltar a los principios de Dios y dejarse llevar por sus propios deseos, llevándolo a una separación de Dios, y luego a la muerte.

Hermanos, veamos en estos ejemplos nuestra vida reflejada y pongamos atención en cómo está nuestra vida espiritual.  Hágase la siguiente pregunta:

¿Tengo crisis de fe, o estoy muriendo espiritualmente?

Sea cual sea su respuesta, pida a Cristo fortaleza y dirección. Dios les bendiga.

 

Y  usted, ¿Ya está inscrito?

Por Alfredo Baca Aguirre

El libro de los “Records de Guinness” es un libro en el cual están las hazañas más sobresalientes efectuadas por muchas personas. Estas hazañas han sido hechas por mujeres, hombres, niños y ancianos, así como de cualquier raza, nación o pueblo.

Llama la atención este libro por la cantidad de sucesos extraordinarios y por la capacidad de quienes los hacen. Además nos pone a pensar en cómo el ser humano es capaz de realizar actividades nada comunes y difíciles de ejecutar.

Tal vez usted y yo nunca veamos nuestros nombres en ese libro (podría ser que sí, pero en una remota posibilidad); sin embargo, existe otro libro mejor y más importante que el anterior, en el cual sí podremos ver nuestros nombres en él; este es el libro de la vida.

Cuando Jesús envió a los setenta discípulos a evangelizar, al regresar estos, volvieron gozosos por haber predicado la palabra, por echar fuera demonios, por sanar enfermos y algunas cosas mas; a lo que Jesús dijo: “Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, si no regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. (Lucas 10:20)

También Juan, el apóstol amado, menciona: “Y todo el que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego”. (Ap. 20:15)

¿Qué libro es este? Bueno, la Biblia menciona  que “el que tiene al hijo tiene la vida, y el que no tiene al hijo de Dios no tiene la vida”. (1 Jn. 5:12)

¡Que sencillo principio! No obstante, mucha gente rehúsa tener al hijo en su vida a pesar de que cada día van de mal en peor. La palabra de Dios muestra claramente que todo ser humano sin importar de quién se trate está bajo pecado (Rom. 2:5,6) y por lo tanto estamos expuestos a una condenación eterna lejos de Dios.

Después de vivir y pasar por diversas situaciones en la vida, soportar las presiones y violencias diarias, guerras, hambres, inmoralidades a nuestro alrededor y un sin fin de cosas, ¿cree usted conveniente ir a parar a un lugar de tormento luego de morir? Yo creo que usted es inteligente y sabio si dijo “No”, y esa misma respuesta tiene Dios en mente para el hombre.

Dios no quiere que el hombre se pierda (Jn. 3:16), sino que desde ahora vivamos conforme a su Palabra y así pueda guiarnos y bendecirnos siempre en nuestras vidas.

Así como al principio de este escrito le mencionaba que para estar en el libro de los Guinness se necesita hacer una gran hazaña, también para estar en el libro de la vida debemos hacer otra “hazaña”.

La palabra de Dios menciona: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. (Mt. 16:24)

El pasaje anterior se refiere a que debemos entregar nuestra vida a Cristo; tenerlo por Señor y Salvador de nosotros sirviéndole y amándole cada día. Debemos seguirlo por que él es el camino al Padre y no hay otro.

Le invito a tomar la decisión en este momento de entregar su vida a Cristo, para que usted quede “inscrito” en el libro de la vida de Dios.

La próxima vez que usted lea Apocalipsis 20:15, con toda seguridad va a decir:

“Yo, ya me inscribí”

Dios le bendiga.

 

El regalo del Rey

Aquella mañana hubo mucha agitación en el salón real, el ir y venir de la gente, daba la idea de algo sumamente importante. 

El rey hizo venir a su presencia a todos sus consejeros pues requería propuestas para hacer llegar un presente a su prometida, la princesa Viridiana, quien celebraría un año más de vida en tres días más.

Cuando ya todos los consejeros estuvieron presentes, el rey hizo señal de silencio, diciendo:

“Escuchad nobles servidores, el motivo de esta asamblea es con el fin de encontrar una propuesta para hacer un bello regalo dentro de tres días a mi prometida; dicho regalo debe dejarla encantada y más que eso, sea un gran halago para ella.”

Al término de las palabras del rey, hubo no poco alboroto entre sus consejeros, pues todos creían tener la respuesta a tan sencilla petición, según creían.

Como todos hablaban al mismo tiempo y no se entendía lo que decían, el rey mandó guardar silencio e hizo una señal a uno de los consejeros para que hablase y dijese su idea.

El primer consejero manifestó:

“Mi Señor, dígnate en escuchar mis palabras, pues creo tener la respuesta a tu petición.  La idea que tengo es que podrías obsequiar el diamante “tornasol” que llevas sobre el pecho, pues considero que tal joya es única al cambiar de color de acuerdo al estado de ánimo de quien lo porta.  Dicha joya halagaría a la princesa.”

Un segundo consejero sugirió:

“No que la joya sea mala opción, sino que considero algo mejor.  Lo que digo es que podrías oh! Rey, obsequiar el espejo de cristal bañado en plata que adquiriste en una de tus conquistas.  Es sabido de todos que dicho espejo hace ver el reflejo joven y atractivo en todo tiempo.  Esto agradaría a la princesa.”

Luego de esto, el rey dio la palabra a un tercer consejero.

“Podrías oh! Rey mandar buscar en los archivos del reino “el pergamino azul”, en el cual se encuentran los más hermosos versos de amor que por generaciones han conquistado a doncellas en boca de nobles caballeros, dejándolas cautivadas.

Creo que para una ocasión como esta, la princesa recibiría un excelente regalo de parte tuya, oh! Rey, y de paso la tendrías completamente a tus pies.”

El Rey escuchaba atentamente las palabras de sus consejeros, viendo cómo cada uno desfilaba ante él manifestando su idea.  Así, cada consejero habló ante el Rey, el cual por cierto, continuaba indeciso sin saber qué resolución tomar.

Dado que el lugar donde se daba la reunión distaba muy poco del jardín real, uno de los jardineros había escuchado el asunto en sí, y decidió pedir audiencia al Rey.

Se le dio aviso al Rey de tal petición, y éste accedió en recibirle.

Ya delante del Rey, el jardinero comenzó a hablar diciendo:

“Has de saber oh! Rey, que al estar haciendo mi labor muy cerca de aquí, donde habéis estado conferenciando, no pude evitar escuchar lo que vuestra majestad ha solicitado, así como las posibles respuestas que te han sido dadas.  Si de algo sirve mi opinión, hablaré al instante para haceros saberla.

A una señal del Rey, el jardinero comenzó a decir:

“Pienso que si quieres “sorprender” a tu amada oh! Rey con algún obsequio, y pretendes dejarla maravillada en ese día especial, creo deberías abrir tu corazón y mostrar el amor que sientes, escribiendo en un pedazo de papel lo más profundo que experimentes por ella.

En vez de tinta usa el amor, y en vez de pluma, el sentimiento.

Cualquiera pudiera ofrecer riqueza material, mas una riqueza no tangible, solo puede ser ofrecida por un corazón lleno de amor. 

Ahora oh! Rey  -continuó el jardinero mientras hacía una reverencia-  salgo de tu presencia si así lo permites.”

El Rey y los que con él estaban quedaron en silencio por unos momentos, tal vez asombrados por la elocuencia del jardinero, y luego el Rey habló:

“Bien. Creo saber qué regalo haré a la princesa, sin embargo deseo estar solo.”

Al instante la sala quedó vacía. Únicamente el Rey quedó en ella, sentado en su trono.

Una vez solo, el Rey meditaba en las palabras de aquel jardinero.  Pensaba que tenía razón aquel hombre, ya que siempre su vida la había rodeado únicamente de bienes materiales, por eso, cualquier situación pretendía solucionarla de esa manera.

Esa noche, estando en su alcoba, el Rey tomó un trozo de papel para escribir lo que tres días después leería la princesa:

“Amor mío, quiero decirte algo que no puedo albergar más en mi corazón.  He de decirte que tu presencia me tiene cautivado completamente, haciéndome esclavo de tu amor.

Ni todo mi ejército podría hacer frente a tu belleza para evitar ser preso de ella, y caer conquistado por ti.

Tus ojos vencen mi noble mirada; tu voz, resuena cimbrando mi ser. 

Mi aliento falta al contemplar tus labios y mi mente desvaría al estar lejos de ti.

Un diamante pierde su valor junto a ti, y un espejo no pudiera reflejar tanta belleza. Aun un libro de mil poemas, no inspirarían el amor que inspiras tú. 

Mi alma me dicta las palabras y mi corazón las escribe.  El amor guía mis manos y mi mente te envía un pensamiento hermoso, tierno y con mucho amor.

Solo resta por decir, feliz cumpleaños amada mía.”                                                                                            

El Rey  

 

Nota: Si desea comunicarse con el hermano Alfredo, hágalo a través de su correo electrónico.

baca7321@yahoo.com.mx


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Devocionales

                     Sección 16

  En esta sección te presentamos varias lecturas devocionales

  El hijo pródigo
 
Nuevo pacto
 
Padre y amigo
 
Crisis de fe o agonía ...
 
Y usted, ¿Ya está inscrito?
 
El regalo del Rey

                     Nota

Estas lecturas te  invitarán  a la meditación y reflexión.

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