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La Batalla es del Señor

No temáis ni os amedrentéis... porque no es vuestra la guerra, sino de Dios.  (2 Crónicas 20:15)

Con todo su pueblo a su alrededor, Josafat, rey de Judá, resistió a la tentación del pánico, y buscó la protección del señor contra el enemigo que estaba acercándose a Jerusalén. Reconoció que él y su pueblo carecía de recursos para enfrentarse al agresor. Dijo: "A ti volvemos nuestros ojos’’ (2 Cr 20:12). ¡Que oración más apasionante!

La respuesta del señor fue veloz. “No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios” (V.15). Aquel día, el rey y su pueblo aprendieron que el Padre Celestial es poderoso y está dispuesto a luchar la batalla contra cualquier enemigo, si sus hijos confían en Él para ello.

Una niña pequeña que había recibido a Jesús como su Salvador había aprendido la misma lección ya pronto en su vida cristiana. Un creyente de más tiempo le dijo: ¿Y qué si satanás viene a tu puerta, y trata de inquietarte?” La niña contestó: “Le pediré a Jesús que conteste a la puerta.”

Como creyentes en Jesucristo, nos enfrentamos a las poderosas influencias malignas de satanás.  Y, como Judá, “en nosotros no hay fuerzas” (V.12). Martín Lutero lo expresó bien: “Si en nuestra propia fuerza confiásemos, en nuestra lucha perderíamos.” Pero si reconocemos, nuestra impotencia y nos encomendamos al Señor, Él derrotará al enemigo por nosotros. No es nuestra la batalla, ¡es de Dios!

PENSAMIENTO: Dios siempre se encuentra entre el cristiano y el enemigo.  

Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA

 

Pastor de Primera

No juzguéis según las apariencias. (Juan 7:24)

¡Eh, mira! ¿No es éste vuestro pastor sentado en primera clase?, preguntó uno de nuestro grupo. Y desde luego lo era. Ahí estaba sentado, cómodo en la clase turista. En el acto comenzamos a preguntarnos acerca de su estilo de vida.

“Probablemente necesita espacio para trabajar en sus sermones, y por esto paga extra para la primera clase”, dijo alguien.

“¿pensáis que la gente en su iglesia sabe que va en primera clase?”, preguntó otro.

“Es más bajito que nosotros . No necesita tanto espacio”, bromeó u tercero.

Pero antes que el avión despegase, nuestros comentarios quedaron cortados cuando el pastor se levantó y pasó a ocupar su asiento en la clase económica. No sólo nos habíamos equivocado en nuestro juicio acerca de él, sino que también le habíamos juzgado mal. Avergonzados, nos dimos cuenta de que habíamos caído en la sutil trampa de juzgar a una persona sólo por las apariencias, algo contra lo que Jesús nos advierte (Jn. 7:24)

Este incidente sirvió para recordarnos que nosotros no debemos levantarnos como jueces. Dios se cuidará un día de las injusticias de la vida. En lugar de esto, nuestra responsabilidad es facilitar el camino a nuestro hermano o hermana en el Señor.

PENSAMIENTO: Cuando comenzamos a buscar faltas, no será difícil encontrar una en nosotros.

Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California, USA

 

Cómo orar 

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia.( Hebreos 4:16)

Howard Hendricks hablaba de un nuevo cristiano que estaba asistiendo a su primera reunión de oración y que se sentía remiso al orar en voz alta porque no podía hacerlo como los otros. Tras algo de aliento, se levantó y dijo: “Señor, soy Jim. Soy aquel que te encontró el jueves pasado por la noche. Perdóname, Señor, porque no puedo decirlo de la manera que lo dice el resto de esta gente, pero quiero decírtelo de la mejor manera que sé: Te amo. Amén.” Hendricks dijo que la sencilla oración de aquel hombre encendió la reunión de oración.

Muchas personas piensan que no saben cómo orar porque ponen demasiado énfasis en cómo sonarán las palabras ante Dios y los demás. Pero lo que más importa es que seamos honrados y abiertos para con Dios. Podemos “acercarnos confiadamente” A Él (Hechos 4:16) y expresarles nuestras preguntas, nuestra alabanza, nuestros temores y nuestras peticiones. No es necesaria la elocuencia.

El profeta Habacuc, por ejemplo, habló con Dios de manera muy sencilla y abierta. Dijo que estaba turbado acerca de la gente engañosa y violenta que florecía y que prosperaban con sus crímenes (1:4). Luego, cuando se sintió perplejo ante la actitud de Dios, manifestó que esperaría expectante para saber cómo Él iba a responder a sus preguntas (2:1).

Así que, no te preocupes acerca de tus palabras. Sencillamente, háblalo a Dios desde tu corazón. Esta es la manera de orar! 
 

Pensamiento: El corazón de la oración es la oración desde el corazón.  

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Rescatado por un cuervo

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en Cristo Jesús.(Filipenses 4:19) 

Hace muchos años un campesino alemán llamado Dobry vivía en un pueblo cercano a Varsovia. Debido a unos problemas económicos imprevistos, no había podido pagar el alquiler, y el casero estaba amenazando con echarlo fuera. Dobry le rogó que le diera un plazo, pero el casero le dijo que al día siguiente él y su familia serían echados fuera a la nieve.

Oyendo las campanas de la iglesia tocando para la oración vespertina, Dobry y sus seres queridos se arrodillaron para pedirle al Señor que supliera sus necesidades. Después de la oración se pusieron en pie y cantaron las palabras de un antiguo himno; “Encomienda tú todas tus penas y caminos en Sus manos.“

Al terminar de cantar, oyeron una extraña llamada a la puerta, Dobry la abrió, y encontró un cuervo que su abuelo había amansado hacía muchos años. En la boca llevaba un valioso anillo. Lo había perdido el rey aquel mismo día mientras visitaba el pueblo. Dobry lo devolvió, y el rey le recompensó con suficiente dinero para construirse una casa propia.

Dios no siempre provee de una manera tan dramática, pero estas experiencias nos alientan. Él vive. Él conoce nuestras necesidades. Él proveerá.

Si eres un hijo de Dios y estás afrontando una crisis. Recuerda; el Señor sigue teniendo sus inesperados “ cuervos suministradores“ para suplir a tus más profundas necesidades. 

 Pensamiento: Nuestras necesidades nunca pueden ser mayores que la provisión de Dios. 
 

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Fijándolo

En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.(Salmo 119:11) 
 

Un día un cristiano joven acudió a una estación misionera en Corea para visitar al hombre que había sido usado para convertirlo a Cristo. Después del saludo usual, el misionero le preguntó la razón de su visita. “He estado memorizando algunos versículos de la Biblia,” dijo, “y quiero citárselos.” Había estado caminando cientos de millas sólo para recitar algunos versículos de la Escritura a su padre en la fe.

El misionero escuchó mientras recitaba sin error todo el sermón del Monte. Encomió al joven por su formidable hazaña memorística, y luego le advirtió que no debía sólo “decir“ las Escrituras, sino también practicarlas. Con el rostro resplandeciente, el hombre contestó: “Oh, esta es la manera en que las he aprendido. Intenté memorizarlas pero no las podía fijar en mi mente, así que hice este plan. Primero, aprendía un versículo. Luego practicaba lo que decía el versículo con un vecino que no fuera cristiano. Después de esto descubrí que podía recordarlo.”

Podría ser éste el secreto para retener la Palabra de Dios? Algunos de nosotros “trafican en verdad no practicada”

Cosa ésta sumamente peligrosa para cualquier cristiano! Santiago da esta sucinta orden: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores“ (Santiago 1:22)

Prueba del método del cristiano coreano para memorizar la Escritura. Estoy seguro que verás que funciona. 

Pensamiento: Para tener dominio de las Escrituras, deja que las Escrituras te dominen a ti. 

Colaboración de: Stibali Oliva, North Hollywood, California, USA

 

Alabanza por las presiones


 Jehová prueba al justo. (Salmo 11:5)

Un joven estaba fascinado al ver la agitación de la vida en un capullo. La polilla en su interior estaba tratando de liberarse, pero el proceso era lento y tedioso. Pensando que iba a ayudar a la polilla, cortó el capullo con su navaja, y el insecto salió sin más incomodidades. Pero no tenía el color esperado, no podía volar, y pronto murió. El muchacho aprendió posteriormente que la lucha de la polilla por liberarse es una parte necesaria de su desarrollo, y que el proceso estimula los fluídos del cuerpo que dan lustre a sus alas.

En el caso del cristiano, las dificultades de la vida pueden también producir resultados positivos. Un devoto seguidor de Jesús, de casi cien años, dijo: "Al mirar atrás a mi larga vida, los tratos de Dios que fueron más amargos en aquel tiempo son ahora los más dulces al recordarlos y comprender sus propósitos."


La mayoría de nosotros confesamos que encontramos difícil soportar pacientemente las épocas de sufrimiento y prueba. Sin embargo, una vez comprendamos que Dios tiene una razón bien para ordenar, bien para permitir nuestras dificultades, podemos aceptarlas con gratitud. Los amargos desengaños, el sufrimiento y los quebrantadores  pesares, si se reciben con fe, pueden ser un medio para fortalecer nuestro carácter. ¡Qué paz tenemos cuando aprendemos a alabar al Señor por nuestras presiones!

PENSAMIENTO: Si aprendes a transformar las cargas en bendiciones, aprende a alabar a Dios en tus pruebas.
 

Colaboración de: Claudia Cornejo, Van Nuys, California USA

 

¡En cuarentena!

Guarda silencio ante Jehová, y espera en Él. No te alteres... (Salmo 37:7)

En 1832, el ingeniero francés Fernando María de Lesseps estaba navegando por el Mar Mediterràneo. Cuando un compañero de viaje cayó enfermo con una enfermedad contagiosa, el barco fue sometido a cuarentena. El encierro fue terriblemente frustrante para Lesseps. Para ayudarse a pasar el tiempo leyó las memorias de Charles Le Pere, que había estudiado la factibilidad de construir un canal desde el Mar Rojo hasta el Mediterráneo. Aquel volúmen condujo al ingeniero a trazar un plan para la construcción del Canal de Suez, que fue acabado bajo su dirección en 1869. Esta cuarentena, 37 años, demostró ser enormemente valiosa para Lesseps -y para el mundo.

De la misma manera, los cristianos a veces sufren una "cuarentena espiritual" para prepararlos para una futura utilidad en el servicio de Dios. Puede que les venga en forma de enfermedad, de herida, o desempleo. En el caso de José (Gn. 39) adoptó la forma de un injusto encarcelamiento. En cualquier situación, Dios no abandona a los Suyos, sino que los trae aparte para que puedan conocerle a Él y comprender mejor Sus propósitos.

¿Qué podemos hacer en estos períodos? El salmista dijo : “Guarda silencio… espera…No te alteres.” Incluso cuando nos sintamos demasiado angustiados para leer la Biblia y orar, podemos permanecer en el amor de Dios. Este es un sabio consejo para las cuarentenas de la vida.

Pensamiento: Dios nos encierra para ayudarnos, no para perjudicarnos.

Colaboración de: Carla Armendariz, Glendale, California, USA 

 

Jesús te ama

...Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. 1 Timoteo 1:15

Un guardia cristiano de una prisión estaba asignado a la sección de presos condenados a la pena de muerte.  Estaba tan consternado por los crímenes que habían cometido los reclusos que al principio sólo sentía desprecio por ellos.  Y eso se comprende.  Aquel guardia contó la historia de uno de los presos que se reía de que la niña de 8 años que había asesinado lo miró directamente a los ojos justo cuando estaba a punto de estrangularla y le dijo <<Jesús te ama.>>

Poco a poco, este guardia cristiano comenzó a comprender todo el impacto de aquellas palabras pronunciadas por esa niña.  El Señor Jesús, quien durante su ministerio terrenal trató de ganarse a las personas más despreciables de la sociedad, ama incluso a hombres como ese asesino y blasfemo.  El guardia también empezó a darse cuenta de que no podía atribuirse el mérito de ser diferente de aquellos criminales.  Más bien vio que, bajo circunstancias similares, él también podía haber sido un condenado a muerte.  Aquella actitud de  <<soy mejor que tú>>  desapareció.  El guardia sigue aborreciendo, por supuesto, lo que hicieron esos prisioneros, pero ahora los ama, desea su salvación, y ora por ellos.

Señor, líbranos de la justicia propia que nos lleva a despreciar a la gente. Ayúdanos a vernos como se veía Pablo:  El primero de todos los pecadores.  Capacítanos para amar aún a las personas más despreciables que conocemos.

Pensamiento:  La única diferencia entre un pecador y un santo es la gracia de Dios.

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Lo que pidas

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo hare, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Juan 14:13.

En lo tocante a la oración, el desafío que tenemos los cristianos no que necesitamos más celo, más persistencia  ni más fe, por importantes que estos sean.  Es más bien desear por encima de todo que Dios sea glorificado.  Jesús  les dijo a sus discípulos que las peticiones que hiciesen en su nombre serían concedidas <<Para que el Padre sea glorificado en el Hijo.>>  Cuando esa es nuestra principal preocupación, podemos confiar en que Dios contestará nuestras oraciones.

En 1540, Frederick  Miconios estaba muy enfermo y a punto de morir.  Le escribió una carta de despedida a su querido amigo Martín  Lutero, el cual le contestó así <<Te ordeno, en el nombre de Dios, vivir, porque todavía te necesito en la obra de reformar la iglesia... El Señor no permitirá que me entere de que has muerto, si no que permitirá que tú vivas más que yo.  Por eso oro, esa es mi voluntad, y que se haga mi voluntad, pues lo único que busco es glorificar el nombre de  Dios.>>  Miconios que se había debilitado tanto que apenas podía hablar, recuperó sus fuerzas y vivió dos meses más que Martín Lutero.

Cuando pedimos algo para nosotros o para otros, siempre es correcto decir:  <<Señor, si lo que pido no va a glorificar tu nombre no me lo concedas.  Y si no me lo concedes, dame entonces la fortaleza para glorificar tu nombre sin ello.>>

Pensamiento:  La oración es asirse de la buena voluntad de Dios.

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA

 

Una manzana a la vez

Así que, no os afanéis por el día de mañana... Basta a cada día su propio mal. Mateo 6:34.

<<Cuando era muchacho –escribió H. P. Barker –solía ayudar a mi madre a almacenar manzanas. Tratando de abarcar muchas con los brazos, intentaba llevarlas todas al mismo tiempo.  Generalmente tenía éxitos los primeros dos pasos, pero entonces se caía una, y luego otra, y luego dos o tres más, hasta que había manzanas rodando por todo el piso.

<<Mamá se reía.  Colocaba mi manita alrededor de una manzana y luego me sugería que llevase esa, y que luego llevase las otras de la misma forma.>>

El señor Barker hizo la siguiente aplicación: <<No trates de colocar los brazos alrededor de un año, ni siquiera de una semana.  En vez de eso di:  “He aquí un nuevo día. Señor, ayúdame a vivirlo para ti.  Dame ahora sólo la ayuda y la fortaleza que necesito.”>> 

¡Qué buen consejo!  En lugar de proyectarnos ansiosamente más allá del presente hemos de dar un paso a la vez.  Si intentamos llevar hoy todas las cargas de mañana podríamos desplomarnos bajo el peso.  Jesús  dijo:  <<No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán.  Basta a cada día su propio mal>>  (Mateo. 6:34)

¡Que tontería es pedir prestado los problemas de mañana!  Podemos confiar en que Dios suplirá nuestras necesidades cada día. Por tanto llevemos únicamente una <<manzana>> a la vez.

Pensamiento: La ansiedad es llevar una carga que Dios nunca quiso que llevásemos.

Colaboración de: Dina Sánchez, Burbank, California, USA.


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Devocionales

                     Sección 10

  En esta sección te presentamos varias lecturas devocionales

  La batalla es del Señor
  Pastor de primera
 
Cómo orar
  Rescatado por un cuervo
  Fijándolo
  Alabanza por las...
  ¡En cuarentena!
  Jesús te ama  
  Lo que pidas
  Una manzana a la vez

                     Nota

Estas lecturas te  invitarán  a la meditación y reflexión.

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