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Bosquejos

 

¡Alto!


Salmo 62 (Plática de fin de año)


Estamos acostumbrados a ver esta señal en los cruceros de calles, de
ferrocarril, etc. En el curso de la vida hacemos altos frecuentes: cada día,
cada semana, y cada año. Para descanso, reflexión y rectificación. Hoy es,
pues, una palabra oportuna.


I. Para el pecador
Algunos “no saben cesar de pecar” 2Pe. 2:14. Es difícil detenerse en el camino del mal, como en un deslizadero; pero el que no lo hace va a la ruina.
Dios te llama al arrepentimiento. Cristo te detendrá y sostendrá.
Podrás principiar vida nueva. ¡Joven, es tiempo! ¡Anciano, no es demasiado tarde!


II. Para el peregrino cristiano
Necesitas descanso. ¡Siéntate! Medita y acuérdate: de las bendiciones de Dios y de tus fracasos, para que te hagas más humilde. Rectifica el rumbo. Quizá te has
descaminado moralmente; has descuidado tu brújula. ¡Vuelve al camino!
Renueva tu comunión con Dios. Jer. 6:16.


III. Para el obrero
Preguntas que deben hacerse: ¿Qué he hecho? Si has logrado algo, gózate; pero da la gloria a Dios.                                                                                       ¿Qué he dejado de hacer? Muchas oportunidades perdidas; muchos deberes incumplidos.
¿Qué haré este nuevo año? Tiempo es de formar planes.
¿Cuánto tiempo me resta? “El tiempo es corto” y es preciso
redimirlo.
Tras este “¡Alto!”, sigue adelante. Si hay dificultades invencibles:
Éxo. 14:13; si es obscuro el porvenir: Sal. 62: 5; si la maldad parece triunfar: Sal. 37: 7. ¡ALTO, y vuélvete a Dios!


Decadencia Y Renovacion
2Co. 4:16


Sugiere este pasaje (vv. 16-18) pensamientos provechosos para el año
nuevo: el tiempo y la eternidad: lo material y lo espiritual.
Varios contrastes: “Hombre exterior” y “hombre interior”; tribulación y
gloria; lo visible y lo invisible. Consideremos lo que del primero se nos
dice:


I. El hombre exterior y el hombre interior
1. ¿Qué significan los términos?
2. Son peculiares de Pablo: Rom. 7:22; Efe. 3:16. Semejante a
1Pe. 3: 4.
3. Se refiere a la doble naturaleza del hombre: la física y la
espiritual.
4. Relacionadas entre sí, pero independientes.


II. La decadencia del hombre exterior
Referencia a su pérdida de energías y salud a causa de sus trabajos.
1. Tal decadencia es universal. Los mismos años que hacen del
niño un hombre fuerte, hacen del hombre un anciano. La decadencia es más o menos rápida.
2. Inevitable. Cuanto más, se logra retardarla. Charlatanismo medioeval (elíxires.
3. Causa de desconsuelo para muchos. Limita o hace imposibles los goces. Trae sufrimientos. Demuestra la vanidad del afán humano. Engendra pesimismo, y egoísmo.
4. No lo es para el cristiano. Para él sólo es decadencia parcial, y tiene un fin benéfico. (La oruga decae para transformarse).


III. La renovación del hombre interior
El espíritu de algunos envejece con el cuerpo.
El elixir de vida para el cristiano es: el amor, la fe, la esperanza: preparado
por la gracia de Dios.
1. Conservación y desarrollo de su fuerza. Isa. 40:31.
2. Se intensifican los efectos.
3. Aumenta la capacidad para la felicidad.
Un proceso continuo. La decadencia exterior es a veces ocasión de ella.
(El mármol se desgasta para que se muestre la estatua.) ¡Bendito
desgastamiento! Se necesita el otoño para la primavera.
¡Que cada año pasado nos deje más ricos! ¡Cada día progrese nuestra
renovación!


La Economía De La Vida
Sal. 90:12
 

Contar es la primera cosa que se aprende en aritmética, y de las primeras
que se enseñan al niño. Contar bien nuestros días es cosa que debemos
procurar con empeño; pero pocos aprenden a hacerlo. De contar bien
depende el usar bien la verdadera economía. Consideremos, pues, esto de
contar nuestros días:


I. Algunas cosas que demuestran la importancia de contarlas bien
1. Nuestros días son nuestro capital. Es la posesión de que depende
toda otra. Sin embargo, se cuenta con más afán el oro.
2. Son pocos: un suspiro, una sombra, una yerba, una nube, un sueño.
3. No se recobran los perdidos. El dinero se puede recobrar, los días jamás.
4. ¡Cuánto depende de su uso! El carácter, el éxito, la eternidad.
5. Se nos pedirá cuenta de ellos. ¿Cómo la daremos, si no la llevamos?
 

II. ¿Cómo los cuentan algunos?
1. Por números. Estos nos dicen si se aprovechan. Muchos días sin
provecho nada valen.
2. Por riquezas. La vida: la oportunidad de enriquecerse (Mat. 16:26).
3. Por placeres. La vida es para gozarla. El placer su único fin. ¡Gran necedad!
4. Por sus aflicciones. ¿De qué sirve sufrir?, si en esa escuela no aprendemos nada?


III. ¿Cómo quiere Dios enseñarnos a contarlos?
1. Por sus bendiciones que nos da. Muchos las olvidan, o las menosprecian.
2. Por las oportunidades de hacer bien y servirlo. Algunos sólo piensan en las oportunidades de enriquecerse o gozar.
3. Por nuestro crecimiento espiritual. Por las gracias que hemos hecho nuestras por él por la fe y la consagración cristiana.


IV. Sabiduría que adquiere el que los cuenta de este modo
1. Aprende a amar y servir a Cristo.
2. Aprende a no dejar que se pierda su tiempo. Aprovecha sus oportunidades; jamás aplaza.
3. A estar siempre gozoso. Contemos nuestros días. ¿Cuántos han pasado? ¿Cuántos nos quedarán? ¿Qué uso haremos de los que nos restan? ¡Que Dios nos enseñe a contarlos como en su presencia!
 


Bienaventurada
Pro. 31:28


En 30:11 se habla de los que no honran a sus padres. ¿De quién es la culpa?
Hay padres descuidados, imprudentes, consentidores… Madres modernas
que no se preocupan por los hijos.
Pero la falta de los padres no exime a los hijos del deber de honrarlos.
¡Cuánto más si las madres son dignas!


I. La madre aquí descrita
Se mencionan varias cualidades:
1. Hacendosa.
2. Atenta a las necesidades de sus hijos (15).
3. Caritativa (20).
4. Previsora (16).
5. Sabia y consejera (26, 27).
6. Fiel y digna de confianza (11:23; 12: 4).


II. El fundamento de su carácter e influencia
No la hermosura, no la riqueza, ni la posición. “El temor de Dios”. Este la
hace sentir su responsabilidad y esforzarse por cumplir su misión.
Es imposible la madre ideal sin la piedad genuina.
 

III. Su premio
1. El amor de sus hijos.
2. La alabanza de su marido. ¡Pocas las que la reciben!
3. El respeto de todos.
4. Verdadera dicha.
5. ¡Madres, sed dignas del amor y respeto de vuestros hijos!
6. ¡Hijos, expresad con hechos cada día vuestro amor y respeto por
vuestras madres!
 


Obreros Del Señor
Sal. 126: 6


I. El obrero y su programa
1. Su vida es de gran actividad: “Irá andando.” Estas palabras
indican decisión, acción y dirección.
2. Su obra es importante: “lleva… simiente.” Esta frase sugiere
propósito, programa y progreso.
3. Su responsabilidad es grande: “preciosa simiente.” Estas
palabras denotan valor intrínseco, vitalidad y victoria.


II. El obrero y sus problemas
1. Lamenta, quizás, sus propias deficiencias: Su falta de
habilidad, de sabiduría y de fe.
2. Llora por la condición de los inconversos.
3. Se preocupa por los enemigos que esperan la preciosa simiente:
la tierra empedernida, la mala yerba, la cizaña, etc., que pueden
impedir el crecimiento de la simiente buena.


III. El obrero y su premio
1. Confiadamente espera el día de la siega: ”“Volverá a venir.”
2. Volverá gozoso de la cosecha: “con regocijo.”
3. Volverá victorioso de la cosecha: “trayendo sus gavillas.”
 


En Tu Mano Están Mis Tiempos
Sal. 31:15


David perseguido y caído; pero aun confiado en Dios. Como Job:
“Aunque me mate, en él esperaré.” Lo alienta un pensamiento consolador
con respecto a la providencia. Estudiemos:


I. La expresión que emplea para representar su vida “Mis tiempos.”
Usa el plural por haber tantos cambios y variedad en la vida. Entre los
tiempos de la vida pueden contarse:
1. El pasado, el presente y el futuro. Recuerdos, luchas, esperanzas
y temores.
2. Infancia, juventud, edad madura, vejez.
3. De prosperidad, salud y alegría, y los de pobreza, enfermedad y
dolor.
4. De triunfos y de fracasos y desengaños.
5. El de la muerte.


II. La convicción que expresa con respecto a “Sus Tiempos.”
1. No los determina la casualidad, el destino, la fatalidad, o como
se quiera llamar.
2. No está en nuestra mano determinarlos. Son nuestros en sentido
limitado. ¡Cuán diferente sería nuestra vida, si pudiésemos
determinar sus sucesos! Sólo la arruinaríamos.
3. “En tu mano.”
a. Porque Dios es el Arbitro supremo.
b. Porque él mismo había puesto en su mano su vida.
c. Porque su experiencia se lo había indicado también.
4. En su mano sabia, fuerte y cariñosa.


III. Efectos de tal convicción en la vida
1. Humillación por el pecado.
2. Fidelidad con respecto al momento presente.
3. Tranquilidad y confianza por lo que respecta al porvenir. Paz, valor, actividad, gozo.
¿Puede decir otro tanto el impío? — No lo cree ni lo desea; antes lo teme.
Sólo hay consuelo en esta verdad para el que ama a Dios.
Puede decir: Mis tiempos y mi eternidad están en tus manos.
 

Influencia Benéfica De La Palabra De Dios En La Vida Del Joven
Sal. 119: 9


I. Una ambición noble
La juventud es tiempo de ambiciones. Poco hará jamás en la vida
el que no las tiene en esa época.
Son diversas las que se despiertan: sabiduría, influencia, fama,
riqueza. A veces varias cosas; pero al fin sus esfuerzos se fijan en
una dirección.
La ambición que fomenta es la que da dirección a toda su vida.
La mejor será, pues, tener un camino limpio: llegar al fin sin
mancharse. Dentro de esta ambición, cuanta quepa. Ninguna otra
cosa satisface.


II. Una cuestión seria
¿Con qué limpiará el joven su camino?
1. La palabra “camino” aplicada a la vida. Camino es lugar de paso
— que tiene dirección, — que tiene un fin, — que es continuo (los
actos de la vida están todos encadenados).
2. La necesidad de limpiarlo. Hay en él mucho lodo, pantanos en
que se puede manchar la vida para siempre. Puede el camino
torcerse insensiblemente (Ej.) Difícil enderezar, desmanchar. ¿Qué
joven no tiene ya algo manchado en su vida?
3. Importa limpiarlo temprano. Desechar todo lo indigno desde la
partida. Tomar una buena dirección, y rectificarla con frecuencia,
formar buenos hábitos. Es la juventud tiempo de pasiones fuertes y
grandes tentaciones.


III. Una respuesta sabia
1. La respuesta de muchos es: la conciencia, o el honor, o la
opinión. Medios defectuosos. Otros: la educación. Sí, si ésta
abarca todo lo que debe. No sólo desarrollo físico e intelectual,
sino espiritual.
2. “Con guardar tu palabra.” Esta es una norma segura, carta fiel,
enseñanza y ejemplo.
3. Su oficio con respecto al pecado: revelarlo; hacerlo odioso;
mostrar su remedio; enseñar a evitarlo.
4. Pero de nada nos servirá si no la guardamos. En la mente y el
corazón. Debemos estudiarla, aplicarla y obedecerla.
Ningún libro mejor para el estudio del joven que la Biblia.
 

Feliz Acercamiento
Sal. 73:28
 

Nótese el contraste entre el v. 27 y el 28. “Los que se alejan de ti…” vs.
“Acercarme a Dios”. “Perecerán” aquéllos; para mí “es el bien.” Asaph (el
autor) no era como aquéllos. Proceder común, insensato, ruinoso. ¡Y
Asaph había estado a punto de imitarlo! Consideremos:


I. Qué es “acercarnos a Dios”
En un sentido Dios está cerca de todos nosotros. Hebreos 17:27, 28. No es
posible alejarnos de él. Sal. 139: 7-10. Pero: (a) no todos se dan cuenta del hecho, Gén. 28:16; (b) no todos se complacen en tal verdad. Espiritualmente el pecado aleja al hombre de Dios.
Acercarse a Dios es el acto del que:(a) se da cuenta de que ha estado lejos;
(b) reconoce su necesidad de Dios;(c) y reconoce su deber de amarlo y servirlo. Desea su consejo, comunión y dirección; y quita todo lo que puede ser obstáculo para ello.
Acto espiritual, no material. Yerro de los que creen acercarse tan sólo
porque han ido al templo y comulgado.


II. Cómo lograr tal acercamiento
Unicamente por Cristo (Jua. 14: 6). Su sacrificio abrió el camino
(Heb. 10:19, 20). Esto excluye todo mérito humano, todo sacramento,
todo sacerdocio, aparte del suyo, para acercarnos a Dios. Pero el
acercarnos por Cristo incluye:
1. Aceptación de su obra propiciatoria.
2. Arrepentimiento. El Pródigo tuvo que abandonar sus puercos,
dejar su vida, y volver, para acercarse a su padre.
3. Oración. No rezos mecánicos, sino la expresión del anhelo del
alma por tener comunión con Dios.
4. Atención a su Palabra. Leída, meditada, predicada.
5. Alabanza. Sal. 95: 2.


III. El bien que hallamos
La simple conciencia de su presencia es el supremo deleite del alma
(Sal. 51:11). Y quien se acerca a él, gozará:
1. De su amor. Ama a todos, pero sólo los que están cerca reciben
los beneficios de su amor
2. De su protección
3. De su dirección
4. De sus riquezas: “Nada me faltará”.


IV. Ocasiones que demandan especial acercamiento
1. En la tentación. Himno “Cuando sea tentado…”
2. En las dudas. La experiencia de Asaph.
3. En la aflicción o necesidad.
4. Ante las tareas difíciles o penosas.

Conclusión:
Pecador: Acércate a tu Dios por medio de Cristo.
Cristiano: Vive siempre cerca de tu Dios, y no se te dificultará consultarlo,
pedirle lo que necesites. ¿Por qué tenemos a veces dificultad para orar?
Cultivemos el hábito del acercamiento a Dios. (María a los pies de Jesús).
 


Como Despertar Y Avivar El Espiritu Misionero
Mat. 9:36-38; 10: 6-8
 

El espíritu misionero se aprende en la escuela de Jesús. Los Doce fueron
llamados para hacer tal clase de obra; y Jesús no los envió antes de estar
listos. Veamos cómo formó en ellos tal espíritu.
Las principales etapas de su desarrollo fueron:


I. La observación de la necesidad espiritual de las gentes
Se dice que Jesús, “viendo las gentes, tuvo compasión.” Los
discípulos fueron invitados a observar la miseria del pueblo. Lo
mismo hizo Jesús en Samaria (Jua. 4:35). Les hizo ver y apreciar
la necesidad. Se necesita lo mismo hoy. Más que miseria física hay
miseria espiritual: éste es el gran problema de la civilización
moderna. No la ven los políticos, ni los reformadores. ¿La vemos
nosotros?


II. La compasión
“Tuvo compasión.” Jesús quiso inspirarles tal sentimiento, que
abundaba en él. Tuvo compasión de la madre de Naín; de la
multitud hambrienta; de la pecadora que lo ungió; de la acusada de
adulterio; etc.
Hay mucha compasión hipócrita —de palabra— pero mucho
egoísmo en el fondo. La compasión nos hace sufrir. Preferimos no
ver ni pensar en las miserias ajenas. ¡Y qué miseria mayor que la
de los pecadores perdidos! Ej.: Pablo en Atenas. Rom. 9: 1, 2.
 

III. La oración
“Rogad…”
Somos incapaces de remediar tanto mal.
Dios es quien puede proporcionar los medios de salvación. El
Evangelio; los mensajeros.
La oración sincera es la expresión de nuestro interés.


IV. La acción
“Id… predicad” (10: 6, 7). Lo mismo en Mar. 16:15. Si tenemos
compasión, si oramos sinceramente, también anunciaremos el
mensaje. Y al hacerlo se avivará el espíritu misionero.
 

V. Dádivas
“Dad de gracia” (Mat. 10: 8). Debían hacer los discípulos. Dar el
mensaje, dar toda la ayuda posible sin esperar paga.
El espíritu misionero conoce la dicha de dar; y se aviva e intensifica dando. Nos interesamos en obras para las cuales hemos contribuido.
Damos para lo que amamos.
Rico no es el que ha ganado mucho, sino el que ha podido dar mucho.
¿Tenemos el espíritu misionero? Cristo nos invita a mirar como él,
compadecernos como él, y dar como él se dio. Respondamos a sus
deseos. ¿Qué darás hoy para su obra?

 


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Bosquejos

                     Sección 8

¡Alto!
Decadencia y renovación
La economía de la vida
Bienaventurada

Obreros del Señor
En Tu mano están mis tiempos
Influencia benéfica de...

Feliz acercamiento
Como despertar y avivar...

                      Nota

En esta sección te presentamos bosquejos que fácilmente pueden ser ampliados por todo predicador diligente

Para el pastor o predicador laico muy ocupado, estos bosquejos de sermones le serán de mucha ayuda en su preparación para subir al púlpito y dar su mensaje a su congregación.

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